Los MVP del Mundial: los mejores verbos del partido (parte 1)


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Los MVP del Mundial: los mejores verbos del partido (parte 1)

Si eres periodista y tienes que cubrir el Mundial, te vendrá bien tener una buena alineación de verbos futbolísticos con los que enriquecer tus retransmisiones y tus crónicas.

Todo está casi preparado para que dé comienzo una de las citas futbolísticas más importantes del mundo. Y decimos casi porque aún hay tiempo para ampliar algo de vocabulario, repasar algunas cuestiones lingüísticas y (quizá) resolver alguna duda sobre cómo usar ciertos verbos relacionados con este deporte.

Como todo partido, este repaso a los verbos futbolísticos consta de dos partes. En esta primera parte (que prometemos que no te llevará leer 45 minutos), los verbos que expresan acciones individuales en cualquier partido de fútbol, es decir, las que dependen de cada uno de los participantes en el encuentro: desde el árbitro que pita el penal hasta el portero que lo para.

Hay que recordar que, aunque no todas las opciones aquí recogidas se emplean con la misma frecuencia en todos los países, son igualmente válidas en español.

El toque de balón

A lo largo de todo el partido, hay dos acciones que los jugadores realizan casi constantemente: golpear o lanzar el balón y pasarlo (o cederlo) a un compañero. Un verbo con un sentido más preciso es centrar, que significa ‘lanzar el balón desde un lado del terreno hacia la parte central próxima a la portería contraria’.

En general, lo tradicional y asentado en español es usar el verbo circular como intransitivo, al igual que en estos ejemplos: «Los defensas hicieron circular el balón» y «La pelota circula a gran velocidad». No obstante, puede encontrarse también usado a veces como transitivo: «El equipo circuló el balón con destreza, pero no consiguió marcar».

Ya sea durante el ataque o durante la defensa, cuando los jugadores luchan por ganar terreno o evitar que los contrarios les arrebaten el balón, se usa regatear (‘hacer regates’). Para referirse a acciones similares relacionadas con el engaño para sortear a uno o varios contrarios y no dejarse arrebatar el balón, es igualmente posible usar fintar (o fintear), gambetear, driblar (o driblear, también válido), cachañear (un verbo habitual en Chile; en algunas zonas se usa la variante cachañar) o incluso amagar.

La defensa

Si la defensa se complica, es posible que un jugador se vea obligado a desviar el balón o incluso a despejar, verbo que puede construirse como transitivo («El jugador despejó el balón de un cabezazo») o como intransitivo («El portero despejó antes de que pitaran el fuera de juego»).

Para evitar que un delantero pueda recibir la pelota y entre en el área, son necesarios los verbos marcar (‘situarse cerca de un contrario para dificultar la actuación de este’), cubrir (que, por su significado de ‘proteger la acción ofensiva o defensiva de otra u otras personas’, puede emplearse tanto para dificultar el avance del contrario como para proteger a los propios compañeros), secar, anular o, de modo más general, vigilar.

Si no se consigue frenar el avance del rival, es el turno del guardameta. Sin duda, el verbo que se nos viene directamente a la cabeza al pensar en este jugador es parar, que generalmente se acompaña de un complemento que indica qué se para (parar un penal, parar el balón). Para evitar repetir siempre este término, en algunos países se usa atajar (‘parar o desviar una pelota el arquero para evitar que se introduzca en el arco’), aunque son también opciones válidas, según el contexto, atrapar, detener, interceptar o bloquear. En ocasiones, es posible que necesite blocar el balón (‘sujetar el balón con ambas manos protegiéndolo con el cuerpo’) para evitar el gol.

El ataque

Los pases y los regates han dado su fruto y el futbolista está preparado para los verbos disparar y chutar, que se aplican para aludir a la acción de lanzar el balón con fuerza, tal como señala el diccionario académico; no serían, por tanto, precisos para referirse a hacer un pase suave.

Situarse en la mejor posición es clave para lograr el gol, para lo que es necesario evitar a los defensores. Por ello, necesitamos tener en el equipo el verbo desmarcarse, que se emplea como pronominal con el significado de ‘desplazarse para burlar al contrario que lo marca’ o desdoblar (‘moverse hacia una parte del terreno de juego correspondiente a otro jugador’). Para manifestar una idea similar tenemos desembarazarse (‘apartar o separar de sí lo que le estorba o incomoda para conseguir un fin’), también pronominal, que suele llevar un complemento introducido por de que indica aquello de lo que se libra alguien: «Se desembarazó del contrario, pero no consiguió terminar la jugada». Otra alternativa pronominal es zafarse, aunque es un verbo con muchas acepciones y, según el caso, podría llevar a error; entre otras cosas, en algunos países significa ‘dislocarse una articulación’. Con un sentido más preciso contamos con desbordar (‘adelantar a otro de la defensa contraria esquivándolo’), usado como transitivo: «El mexicano desbordó al defensa y entró en el área».

En este momento del partido, puede volver a aparecer cubrir, pero esta vez para tapar el hueco en defensa que deja un jugador durante el ataque.

Si todo va según lo previsto, solo queda un verbo por sacar al campo antes de que llegue el gol. Rematar suele utilizarse en construcciones transitivas (rematar la jugada), pero también es posible que funcione como intransitivo (rematar con la cabeza, rematar por la izquierda), tal y como señala el Diccionario del estudiante. Si no quieres repetir, culminar expresa la misma idea.

Eso sí, hay que tener en cuenta que rematar no implica necesariamente que el balón llegue a entrar… Siempre cabe la posibilidad de fallar, errar o marrar el tiro.

El gol

Llega, por fin, el momento estrella del partido. Todo el esfuerzo tiene su recompensa en el preciado, ansiado y esperadísimo gol. Y hay muchos verbos con los que expresar que se consigue.

Empezaremos por algunos de los más conocidos. Marcar, anotar, meter, definir o clavar se construyen, por lo general, seguidos de un complemento que indica los goles (anotar un tanto, meter gol…), aunque a veces este se da por consabido y se omite («Los alemanes marcaron en el último minuto», «La Roja anotó y evitó el empate»). En algunos países, como España o, según el Diccionario de americanismos, Perú, se documenta mojar con el significado de ‘anotar un gol’ («El portugués mojó en la primera parte, pero fue el único gol del día»).

También se suelen usar concretar, cristalizar (con el sentido que recoge el Diccionario del estudiante de ‘tomar algo forma o materializarse’) y perforar, este último de manera figurada y con complementos que normalmente aluden a la portería rival («Consiguió perforar la red»). En contextos más coloquiales y desenfadados, no es raro toparse con endosar y enchufar («El delantero mexicano enchufó su primer gol en el minuto 7»).

Asimismo, es habitual decir que un jugador firma un gol para expresar que ha anotado un tanto, aunque firmar se usa también para otro tipo de jugadas que no implican necesariamente marcar, para añadir ese matiz de ‘poner su firma’: «El guardameta brasileño firma la mejor parada de la jornada», «El mismo delantero aprovechó un rechace para firmar el segundo gol».

Una mención especial merece fusilar, que se emplea —evidentemente— de forma metafórica. En el fútbol, se utiliza para expresar que se remata un gol a corta distancia. El complemento directo suele ser el guardameta o la portería: «El delantero mexicano ya no tuvo espacio para fusilar al portero». En otros casos, incluso se omite el complemento, aunque el sentido es claro: se consiguió el gol («El capitán ghanés puso el broche de oro al fusilar dentro del área»).

Igualmente, un tanto puede llegar por un saque de falta, para lo que puede optarse por transformar o convertir. Así, de acuerdo con las definiciones del diccionario académico, no sería apropiado recurrir a ellos si el gol no deriva de una falta o un penalti.

Y, aunque los verbos ya citados son los más ansiados, no hay que olvidarse de asistir, ayudar o apoyar; sin ellos, muchos goles nunca se conseguirían.

El arbitraje

La función del árbitro en un partido se resume con el verbo arbitrar (‘actuar o intervenir como árbitro, especialmente en un conflicto entre partes o en una competición deportiva’). Por lo general, se usa como intransitivo («Arbitrará uno de los más conocidos referís»), pero también puede aparecer como transitivo (arbitrar un partido). Para no repetir, otra opción es pitar, como intransitivo («¿Quién pitará la final del Mundial?») o transitivo, para referirse a un gol, una falta o un penal, por ejemplo: «El árbitro pita el final».

Con este mismo sentido de pitar como transitivo, se utiliza en algunos países cobrar y, de modo más general, señalar («El árbitro señaló el penalti poco antes del final del encuentro»). En este caso, no resulta apropiado señalizar, que significa ‘colocar señales en un lugar, especialmente señales de tráfico para regular la circulación’.

Ay del jugador al que el árbitro decida sacar o mostrar una tarjeta roja, porque, aunque el primer verbo se use con el sentido de ‘mostrar, manifestar algo’ y el segundo con el de ‘manifestar o poner a la vista algo’, lo cierto es que el mero acto de enseñarla implica que le obliga a decir adiós al partido. O lo que es lo mismo: que ha decidido expulsarlo o enviarlo al vestuario.

Final de la primera parte

No han pasado 45 minutos, pero hemos llegado al final de la primera mitad de este repaso dirigido a componer una buena alineación de verbos futbolísticos para periodistas. Toma aire, descansa un poco y estira los músculos, pues ahora toca la segunda parte.

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