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| Roberto Jiménez (Agencia EFE)

Zorrilla y la Academia, unidos por el mito de Don Juan 170 años después

Una relación de casi 170 años de historia mantiene José Zorrilla con la Real Academia de la Lengua, de la que fue excluido por la tardanza en pronunciar el discurso cuando fue elegido en 1848, según los estatutos de la docta casa cuyo actual director, Darío Villanueva, ha evocado hoy al autor del Tenorio.

«Fue un escritor de una extraordinaria popularidad, reconocido incluso como poeta nacional, gozó de un éxito enorme en teatro y representa un hecho muy interesante en el seno de la Academia», ha explicado Villanueva a la Agencia Efe al recordar a José Zorrilla en el bicentenario de su nacimiento, que se cumple el 21 de febrero.

Después del éxito arrollador que supuso la publicación de su drama en verso Don Juan Tenorio (1844), el poeta vallisoletano fue elegido en 1848 para la silla H de la Academia, pero no llegó a leer el discurso en el plazo estipulado, por lo que su nombramiento decayó a pesar de la fama y prestigio de que gozaba.

Desde su fundación, en 1713 y a lo largo del siglo XVIII, el templo de la lengua «estaba compuesto mayoritariamente por hombres ilustrados que querían trabajar en favor de la lengua española, y la dirección de la RAE se solía asignar a personajes de la nobleza», ha apuntado Villanueva.

Foto: © Archivo Efe/Nacho Gallego

Estatua del poeta José Zorrilla (1817-1893), cuyo drama romántico “Don Juan Tenorio” (1844) es uno de los vínculos más estrechos que su autor guarda con la Real Academia de la Lengua. Foto: © Archivo Efe/Nacho Gallego

«Pero en el siglo XIX irrumpen con extraordinaria fuerza en la Casa las figuras literarias más importantes del momento, y una de las más trascendentes y populares fue la de José Zorrilla», ha agregado el director de la RAE.

Al autor de dramas históricos como El puñal del godo y Traidor, inconfeso y mártir le cupo una segunda oportunidad de ingresar en la nómina de inquilinos del caserón de la calle de Felipe IV, que en esta ocasión sí aprovechó con la lectura en verso, el 31 de mayo de 1885, de Autobiografía y autorretrato poéticos.

Fue ocho años antes de su muerte, tomó posesión de la silla H y le contestó Leopoldo Augusto de Cueto, marqués de Valmar, en presencia de Alfonso XII y del resto de la familia real.

El vínculo entre la RAE y Zorrilla se mantiene a través de varios objetos personales del literato allí conservados, entre ellos dos plumas, un escritorio de taracea, la corona laureada de poeta nacional que recibió en Granada en 1889 y un manuscrito del Don Juan Tenorio, fechado en febrero de 1844 y dedicado en abril de ese mismo año a Aureliano Fernández Guerra, editor de Quevedo.

Años después, otro académico, Narciso Alonso Cortés (1875-1972), se convirtió en el mayor estudioso sobre la vida y obra de su paisano José Zorrilla, a quien se refirió como una persona en extremo ingenua, sin malicia y que no daba valor al dinero como quedó patente cuando vendió los derechos del Tenorio al editor del mismo, Manuel Delgado, por 4200 reales de vellón.

La ambigua legislación sobre los derechos de autor le impidió años después, al constatar el éxito de ese drama fantástico, religioso y romántico, como se subtitulaba, recuperar parte de los derechos por su autoría.

Lo escribió en apenas tres semanas, en febrero de 1844, y fue estrenado en el madrileño Teatro de la Cruz el 28 de marzo siguiente, aunque no con excesivo triunfalismo.

La acción se desarrolla en la Sevilla de 1545, durante el reinado de Carlos I, y abunda en el mito de Don Juan que Tirso de Molina abrió con El burlador de Sevillla (1630).

Es la pieza más representada en la historia del teatro español, que cada año se lleva a escena en numerosos lugares, también de Iberoamérica, en una fecha cercana al 1 de noviembre, festividad de Todos los Santos

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