Noticias del español

| Carlos Mayoral (Jot Down, España)

Yo utilicé bien una preposición

Las preposiciones, como los primeros amores, aparecen en edad escolar para nunca más irse y, además, nos hacen perder en la práctica lo mucho que hemos ensayado con la teoría. Ya me explico. Lo que quiero decir es que todos recordamos con especial cariño aquella cantinela: a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en… quedó grabada con tanta fuerza en nuestro subconsciente, tan seguida, tan honestamente leal, que sería imposible que alguien reconociera una preposición de las que pululan anárquicamente por el centro de la lista sin haber recorrido antes la ristra completa:

—Oye, ¿«por» es una preposición?

—Espera: a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en…

Esto resulta mucho más traumático cuando pienso en mí. Yo pertenezco a una generación que vio cómo, en pleno desarrollo académico, allá por sexto de primaria, le colocaban cuatro nuevas preposiciones dentro del listado: durante, mediante, excepto y salvo. Para dicha generación, gran parte víctima del naufragio español de la segunda década del siglo XXI, aquellas cuatro palabras nunca formaron parte del listado de preposiciones que con tanto cariño habíamos cerrado a cal y canto. La salida estaba prohibida, ya no digamos el acceso.

A medida que fui creciendo, como ocurrió con los temas amatorios a los que me referí al inicio, comprobé que teníamos una formación teórica excelsa, pero que en la práctica éramos poco menos que un desastre. Han pasado muchos años desde entonces y yo también me hundo en esta crisis. Pero, como la orquesta del Titanic, me niego a morir sin restañar mi honor. Así que aquí van algunos de los usos que la Academia detecta como poco apropiados. Hay que aligerar, de alguna manera, la embarcación.

[…]

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