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| Isabel Gazro (Yorokobu, España)

¿Padeces el «efecto Dory» cuando escribes?

Dory era ese personaje de la película Buscando a Nemo —un pez, para más señas— que tenía memoria de ídem. En la película se explicaba que lo que tenía era una pérdida de memoria a corto plazo. Olvidaba lo que había hecho o dicho un instante antes, lo que provocaba situaciones más o menos divertidas para el público familiar al que está dirigido el largo.

A veces, cuando escribimos, parece que olvidemos lo que hemos escrito un momento antes, como Dory. Olvidamos cómo empezó la frase, olvidamos con qué sujeto debemos concordar el verbo que nos disponemos a teclear, olvidamos una palabra que acabamos de elegir… Todos esos «momentos Dory» tienen una fácil solución. Es la misma que solventa tantos otros errores del lenguaje: consiste sencillamente en repasar siempre los textos después de escribirlos. Solo cuando miramos con ojos de lector (y no de escritor olvidadizo), estos fallos salen a la luz.

Aquí van algunos ejemplos frecuentes de errores cuyos autores parecen haber olvidado lo escrito un instante antes:

1. Listados

Cuando se hace una lista de elementos, lo recomendable es que todos ellos tengan la misma categoría gramatical: todos sustantivos o todos verbos en infinitivo, por ejemplo.

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