Noticias del español

| Álex Grijelmo (El País, España)

No se descarta… la trampa

Políticos y periodistas suelen elevar a rango de noticia una locución vacía.. y a veces marrullera.

El verbo «descartar» amplió hace ya siglos su presencia original en las mesas de naipes para significar también, por vía metafórica, «excluir» o «rechazar» (nos deshacemos de una carta, la rechazamos). Y con esa acepción ha logrado un gran éxito en los titulares de prensa de nuestros días.

Ahora bien, el verbo «descartar» viene usándose más en el lenguaje periodístico con una negación: «no se descarta». Y por ese lado se informa de muy poco, a diferencia de lo que ocurriría con «se descarta», pues en este caso ya se dice con seguridad que, al menos, algo no va a ocurrir o no ha sucedido.

¿Descarta usted, que lee estas líneas, cambiarse enseguida de casa? Usted se encuentra bien en ella, se ha acomodado al barrio, a las habitaciones, a los muebles…, y desea seguir donde está. Pero, ¿lo descarta o no? Por supuesto, no descartará cambiarse de casa si de repente puede comprar otra mejor, o si por el contrario se reducen sus ingresos y debe buscar una más barata, o si empiezan a producirse averías en el suministro de agua y no se ducha cuando le viene en gana… ¡Cómo va a descartar cambiarse de casa! Eso no lo descartará nadie en términos generales, aunque viva tan a gusto en la suya.

[…]

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