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| Elena Sánchez Laso (Agencia Efe)

Los hombres del tiempo renuevan y aclaran el lenguaje de sus predicciones

Términos como «riesgo», «posible» y «moderado» desaparecen o se modifican del lenguaje de las predicciones meteorológicas para proporcionar a la sociedad una información más clara y sencilla, sin que el mensaje quede enturbiado por imprecisiones lingüísticas.

«Moderado», un adjetivo ambiguo usado como referencia en los rangos de intensidad de fenómenos meteorológicos daba lugar a interpretaciones erróneas entre los ciudadanos, ha explicado a Efe José Miguel Viñas, presidente de la Asociación de Comunicadores de Meteorología (Acomet).

A partir de ahora, en las predicciones diarias que suministra de la Agencia Estatal de Meteorología(Aemet) tampoco se utilizará «riesgo» como término de probabilidad, ya que aporta connotaciones de peligrosidad que no se corresponden con lo que se quiere predecir. En cuanto a «posible», este se desecha definitivamente y en su lugar se utilizará el de «baja probabilidad».

Estas actualizaciones se han llevado a cabo con motivo de la publicación de la nueva edición revisada del Manual de Uso de Términos Meteorológicos en la que han participado la Asociación de Comunicadores de Meteorología (Acomet), la Asociación Meteorológica Española(AME) y ha sido revisado por la Fundación del Español Urgente(Fundéu BBVA).

Viñas, físico, ha resaltado que en dicho manual se asienta el lenguaje necesario para utilizar en los boletines de predicción, de modo que las expresiones utilizadas en ellos tengan el mismo significado y sentido, independientemente de donde se elabore y del predictor que la redacte.

Todos los predictores deben confluir en un «código» común para armar su texto diario sobre el tiempo, ha subrayado. De esta manera el boletín, redactado acorde a las nuevas reglas, facilitará la labor a los comunicadores que desempeñan un papel clave a la hora de informar a la sociedad.

En este contexto ha matizado que el nuevo manual servirá de guión para los periodistas que carezcan de formación especializada y de guía para aquellos comunicadores que sí tienen ese conocimiento.

A su juicio, el problema radica en que los predictores manejan una información muy técnica con modelos matemáticos que tienen que traducir en pronósticos más claros para facilitar su comprensión.

Viñas, divulgador científico, ha insistido a Efe en que debe ser una manual abierto a cambios y no revisarse cada 20 años —la primera edición data de 1992— porque la información meteorológica va a evolucionar hacia una información del tiempo basada en probabilidades.

A este respecto ha explicado que actualmente se está trabajando es desterrar la idea del «acierto o del error» en las predicciones del tiempo y ha sugerido que para acabar con ese problema es necesario comunicar con predicciones probabilísticas que darían un salto cualitativo en las informaciones meteorológicas.

«El problema radica en saber de qué forma se puede ofrecer a la sociedad la información probabilística para que sea capaz de entenderla».

En la renovación del manual ha participado la Fundéu BBVA, encargada de la revisión lingüística del texto para mejorar su calidad, y que en palabras de Viñas su aportación ha servido para enriquecer las predicciones con el fin de evitar «textos ladrillos».

Así, es preferible usar verbos en lugar de sustantivos para expresar acciones como «lloviznar» en vez de caer lluvia poco intensa o «nevar» en vez de caer nieve, evitar el uso repetido de gerundios dentro de un mismo boletín y el empleo de la voz activa en vez de la pasiva.

Además en los boletines de predicción nacional podrán utilizarse nombres de zonas geográficas o de vientos locales suficientemente conocidos como, por ejemplo, los Pirineos, el Estrecho, viento de levante, viento de poniente, cierzo, tramontana o alisios entre otros.

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