Noticias del español

| Matías Néspolo (El Mundo, España)

La lengua se pone a hacer gimnasia

Si alguien lleva camisa de listas y no de rayas, probablemente tendrá los ojos celestes y no azules y puede que llame zapatero a la libélula o chaleco al jersey.

Podrá parecer una nimiedad, pero para el curioso que disponga de cierta «sensibilidad lingüística» no lo es porque con esos elementos podrá identificar sin margen de error a qué zona geográfica pertenece el hablante en cuestión dentro del amplio y generoso mundo hispanoparlante (la segunda lengua occidental con más de 500 millones de hablantes en el globo).

Dicho usuario estándar del español será seguramente sevillano, como la profesora del Área de Lengua Española de la Universidad de Sevilla Lola Pons Rodríguez, autora de Una lengua muy larga. Cien historias curiosas sobre el español (Arpa Editores).

Una obra maravillosa que en pocos meses ha alcanzado su tercera edición y que no sólo permite develar el acertijo del comienzo, sino múltiples cuestiones como por qué la palabra pepino lleva de hecho un sufijo diminutivo en español o por qué en el registro del Río de la Plata el italianismo valija es más socorrido por los hablantes que el vocablo maleta.

Esa «combinación brillante de erudición y frescura» de la obra, como la caracteriza Francisco Rico, responde a una intención muy clara: «Sacar la filología a la calle, sin solemnidad, para que ese lector culto y curioso encuentre respuestas a las preguntas sobre la lengua que le surgen a diario», explica Pons Rodríguez.

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