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| Agencia Efe

Estados Unidos, el segundo país con el mayor número de hispanohablantes

Las comunidades latinas han convertido a Estados Unidos en el segundo país hispanohablante del mundo, después de México, en una tendencia que se ha beneficiado por las continuas corrientes migratorias y su vitalidad cultural.

Esa es una de las conclusiones del libro El futuro del español en Estados Unidos, preparado por la Fundación Telefónica y presentado hoy en Nueva York, que analiza en sus 368 páginas el presente y el futuro de la segunda lengua más hablada en el país.

«El español, para nuestra suerte (…), ya es una lengua americana», dijo a Efe el catedrático José Luis García Delgado, uno de los directores de la serie Valor Económico del español, que surgió en el 2007 y de la que forma parte el volumen presentado hoy.

De acuerdo con los datos que presenta el estudio, el 52 % de los emigrantes de origen hispano en Estados Unidos utiliza el español en casa, pero entre sus hijos, nacidos ya en este país, ese porcentaje llega al 11 % y en la generación posterior es del 6 %.

Tendencias como esa han hecho que Estados Unidos haya sido calificado como un «cementerio de lenguas» porque, según pasan las generaciones, los descendientes de emigrantes van perdiendo sus lazos de origen, y también el idioma de sus antepasados.

«En el caso del español no sucede, porque la corriente de migración es continua», dijo a Efe el académico José Antonio Alonso, uno de los coordinadores del libro, presentado hoy en la sede del Instituto Cervantes de Nueva York.

El futuro del Español en Estados Unidos aborda en 9 capítulos distintos aspectos de la evolución de ese idioma en este país, cómo se traspasa entre generaciones según su origen, el papel de los medios de comunicación y el mestizaje lingüístico del spanglish.

Según Alonso, es difícil determinar cuál será la evolución de la lengua castellana en Estados Unidos porque actúan «fuerzas que son contradictorias».

Por un lado, agregó, se beneficia del dinamismo demográfico por los flujos de migración, y también por la «movilidad social ascendente del colectivo hispano» y su cada día más relevante presencia de sus comunidades en instituciones y empresas.

Pero también hay factores de riesgo, como el reducido traspaso del idioma entre generaciones, y el hecho de que los medios de comunicación en español cada día tienen menos audiencia entre los jóvenes, que se informan por sistemas no tradicionales.

«El futuro del español en Estados Unidos aparece cargado de luces y sombras», dice el prefacio de la obra, que dice que el castellano es la lengua nativa de buena parte de los 50 millones de personas de origen latino en Estados Unidos.

Alonso lamentó que la tendencia que había hace varias décadas en Estados Unidos para defender el bilingüismo, vinculada con la reclamación de los derechos civiles, esté ahora en retroceso, «e incluso hay tendencias muy agresivas».

Se refería, por ejemplo, a campañas como English only (Sólo inglés), que «hacen muy difícil mantener una política más respetuosa con el bilingüismo».

Aun así, García Delgado piensa que están surgiendo otras tendencias positivas, como el hecho de que en el mercado de trabajo el bilingüismo «tiene un premio salarial», un fenómeno novedoso y circunscrito a algunas actividades.

«Los hispanos en mejor posición social y económica en Norteamérica son los que están más interesados en que las siguientes generaciones conserven la lengua», agregó.

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