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| GOGO SARASQUETA (La Vanguardia.com, España)

¿Escribimos cada vez peor?

Errores de ortografía, concordancia y sintaxis: las carencias gramaticales afloran en la publicidad, los informativos y las redes sociales. ¿La redacción está en declive? Claves para comprender un fenómeno complejo.

Los errores ortográficos está en todas partes (Rosa Mundet)

Los errores ortográficos está en todas partes (Rosa Mundet)

«Las vacaciones que buscas está en los trenes», invitaba a viajar un cartel en la estación. «Un avión español se estrella en Turquía por tercera vez en lo que va de año», informaba en su portada un matutino. «Rebajas. Auriculares inhalambricos», tentaba una reconocida cadena de supermercados en la puerta del local. Y así, un etcétera que se dilata infinitamente también en la red, en FacebookTwittercorreos electrónicos y WhatsApp.

Están en todas partes. Uno se encuentra con ellos todos los días: a veces, como lectores; otras, como autores. Son errores de concordanciafaltas de ortografíasintaxis incorrectas, entre otros atisbos de una escritura coja. Síntomas que expresan el estado de salud de la redacción: ¿delicado? Puede ser. Pero no hace falta caer en el síndrome de «todo pasado fue mejor» ni en pronósticos apocalípticos al estilo de «el día de mañana los jóvenes no sabrán comunicarse por escrito». No. La opinión de distintos profesionales académicos, teóricos literarios, filólogos, vinculados a diario con el mundo de la pluma tal vez permita encontrar los matices necesarios para lograr un diagnóstico acorde a la realidad.

Para empezar, es esencial precisar qué se entiende por escribir mal. Juan Frau, profesor de la facultad de Filología de la Universidad de Sevilla, delimita: «En un sentido lato, es sobre todo no saber redactar con precisión, corrección y eficacia lo que querríamos expresar. En los casos más graves, se puede llegar al grado de no saber en realidad qué querríamos decir, por la incapacidad de articular el pensamiento, que es sobre todo verbal».

Otros especialistas, en cambio, manejan otras categorías que escapan al maniqueísmo típico entre escribir bien o escribir mal. Distinguen entre el concepto de norma y el estilo, que, según ellos, no deberían confundirse. Es el caso de la profesora de Literatura de la Universidad Autónoma de Barcelona, Teresa López Pellisa, que desmenuza: «Términos como mal o bien son un tanto peliagudos. Prefiero utilizar otros como correcto o incorrecto: la corrección tiene que ver con la norma y lo que marcan las instituciones. Una cosa es escribir correctamente y otra muy distinta es escribir bien. Por ejemplo, yo creo expresarme correctamente por escrito, pero no escribo como Pablo Martín Sánchez o Jesús Carrasco».

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