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El humor en la información es opinión y ajuste de cuentas con el poder

Resumen de las principales conclusiones del XI Seminario Internacional de Lengua y Periodismo sobre El lenguaje del humor en el periodismo en español.

Foto: ©Fundéu/Judith González Ferrán

Vladdo, Nieves Concostrina y Magí Camps durante una de las sesiones del Seminario. Foto: ©Fundéu/Judith González Ferrán

El humor en el ámbito informativo implica una opinión, supone una toma de postura y, con frecuencia, un ajuste de cuentas civilizado con el poder.

Es una de las conclusiones del seminario organizado esta semana en La Rioja por la Fundación del Español Urgente —promovida por la Agencia EFE y BBVA— y la Fundación San Millán de la Cogolla.

Durante dos días, humoristas, lingüistas y periodistas reflexionaron sobre cuestiones como el papel del humor en la información, su evolución desde las columnas satíricas a las redes o los memes, o los mecanismos y recursos lingüísticos del humor.

El humor, se señaló durante el Seminario, «nace como consecuencia de un desajuste, de una discrepancia con el mundo». Por eso constituye, dentro del entorno informativo, una toma de postura, una forma de opinión —incluso si esta se expresa no con palabras sino con dibujos o imágenes— que en general trata de ajustar cuentas con el poder.

Al humor aplicado en el ámbito informativo se le permiten ciertas licencias que en otros espacios no serían posibles, pero teniendo en cuenta que «el humor no puede deformar la información, sí interpretarla». A quien opina en tono de humor se le permite exagerar, pero no inventar la realidad sobre la que se posiciona.

La necesaria complicidad entre el emisor y el receptor de una broma o chiste fue otro de los aspectos que se abordaron: el humorista lanza la idea, pero es el receptor quien la completa. «Se necesitan códigos compartidos y contexto para que el proceso se lleve a cabo con éxito».

Pero «algunas de las nuevas formas de difusión tienden a eliminar ese contexto» y a poner ciertos chistes «al alcance de quien no los quiere oír o de quien no tiene sentido del humor», una situación que puede crear reacciones airadas, incomprensión y tensiones y que a menudo asustan a los medios que publican esos contenidos.

También surgió en los debates del Seminario el asunto de la responsabilidad ética y los límites del humor.
Este, se señaló, «es un bisturí: bien aplicado tiene poderes curativos, mal aplicado puede hacer mucho daño».

El humor es un arma y debe manejarse con responsabilidad porque, a menudo, el daño causado no se puede rectificar. En ese sentido, una de las conclusiones señala que los límites del humor deben estar más marcados por la sensibilidad personal y social que por las leyes.

En el debate sobre los mecanismos del humor se recordó que, ya desde antiguo, existe una distinción entre el humor, asociado al lenguaje y al discurso, y la comicidad, más relacionada con las situaciones.

En el aspecto lingüístico se concluye que el humor «es un hecho pragmático basado en la incongruencia (se rompe lo que sería esperable encontrar en un contexto determinado)» y utiliza con frecuencia recursos como «polisemia, pseudoabarcadores, fraseología, variación, etc.». Todos ellos ayudan al receptor a interpretar que se está en «modo humorístico».

Foto: ©Fundéu/Judith González Ferrán

Imagen de uno de los debates del Seminario, celebrado en el Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española (Cilengua), en San Millán de la Cogolla (La Rioja). Foto: ©Fundéu/Judith González Ferrán

Inaugurado por la reina y con una conferencia inaugural a cargo de Antonio Fraguas, Forges, y Vladimir Flórez, Vladdo, en los debates participaron dibujantes y humoristas como Jaume Capdevilla, KAP (La Vanguardia y Mundo Deportivo); el costarricense Arcadio Esquivel y Siro López (La Voz de Galicia). Entre los periodistas estuvieron Jorge Bustos, Magí Camps, Nieves Concostrina, Toño Fraguas, Jaime Rubio, Javier Sampedro y Juan Soto Ivars.

También participaron lingüistas y otros representantes del mundo académico como Elena Gómez (Universidad Europea de Madrid), Ángel López (Universidad de Valencia), Natalia Meléndez (Universidad de Málaga), Inés Olza (Universidad de Navarra) y Leonor Ruiz Gurillo (Universidad de Alicante).

Aportaron también sus puntos de vista el maestro y humorista Miguel López, El Hematocrítico; el músico y escritor Julián Hernández; el guionista y director de televisión José A. Pérez Ledo, y el productor ejecutivo de El Intermedio, Miguel Sánchez Romero.

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