Noticias del español

| María Luisa García Moreno (Granma, Cuba, abril del 2014)

El español nuestro: moscón

En un lenguaje coloquial, se llama moscón a la «persona pesada y molesta, especialmente en sus pretensiones amorosas» o «impertinente».

En Venezuela, mosca designa a «alguien que se caracteriza por su astucia». Resultan coloquiales las frases atar esa(s) mosca(s) por el rabo «para ponderar lo disparatado o increíble de algo»; cazar moscas «ocuparse en cosas inútiles o vanas»; por si las moscas, «por si acaso»; qué mosca te ha picado, «para inquirir la causa de algún malestar o malhumor»; sacudirse las moscas, «apartar estorbos»; soltar la mosca, «dar o gastar dinero a disgusto»; tener la mosca detrás de la oreja o estar mosca «estar escamado, receloso».

Por cierto, también se llama mosca al «pelo que nace al hombre entre el labio inferior y el comienzo de la barba».

El español rechaza la duplicación de grafemas consonánticos, incluso, al adaptar los préstamos de otras lenguas como ocurre, por ejemplo en a capela (del italiano a cappella), brócoli (del italiano broccolí), canelón (del italiano cannellone), chofer (del francés chauffeur), confeti (del italiano confetti), consomé (del francés consommi), dosier (del francés dossier), driblar (del inglés to dribble), escáner (del inglés scanner), estrés (del inglés stress), mozarela (del italiano mozzarella), ófset (del inglés offset), pudín (del inglés pudding), puzle (del inglés puzzle), rali (del inglés rally o del francés rollye), suflé (del francés soufflé), súmun (del latín summum), entre otros.

La secuencia -nn- aparece en ciertas palabras, en su mayoría cultismos procedentes del latín, como connivencia (de conniventia), «disimulo o tolerancia en el superior acerca de las transgresiones que cometen sus subordinados contra las reglas o las leyes bajo las cuales viven», «confabulación» y también en innato (de innatus), innovar (de innovare) o perenne (de perennis). La secuencia -nn- se genera también por la unión de un prefijo o un elemento compositivo terminado en -n (circun-, con-, en-, in- o sin-) a una palabra que comienza por esta misma consonante circunnavegación, connotar, ennegrecer, innecesario, sinnúmero o por la adición del pronombre nos a una forma verbal terminada en n: ponnos (de pon + nos).

Los sustantivos y adjetivos terminados en vocal átona forman el plural con s: casas, estudiantes, taxis; al igual que aquellos que terminan en -e tónica: comités, cafés, carnés y chalés.

Si no van precedidos de otra consonante, los sustantivos y adjetivos terminados en -l, -r, -n, -d, -z, -j, forman el plural con -es: dóciles, colores, céspedes, relojes. Los extranjerismos que terminen en estas consonantes deben seguir esta misma regla: buldóceres, blúmeres y pulóveres —aunque está generalizado el uso de pulóvers—. Constituyen una excepción las palabras esdrújulas, que permanecen invariables en plural: los polisíndeton. Excepción de esta excepción es hipérbaton, cuyo plural es hipérbatos.

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