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| Carmen Sigüenza (Agencia EFE)

De la Concha: El Cervantes tiene puesta la mirada en EE. UU., Brasil y China

El director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, comienza a hacer balance de sus años al frente de esta institución, que se ha convertido en «la casa de la cultura de los países hispanohablantes» y que ahora pone su mirada en Estados Unidos, Brasil y China.

El 67 por ciento de las actividades culturales del Cervantes son americanas y eso tiene un doble valor, no solo el de la ayuda económica que nos prestan, sino que los centros en todo el mundo se van convirtiendo en casas que no son solamente la casa de España, sino la casa de la cultura de los países hispanohablantes», explica a Efe Víctor García de la Concha (Asturias, 1934).

Desde que llegó al Cervantes en enero de 2012, García de la Concha se centró en Iberoamérica.

«En muchos países latinoamericanos, hispanoamericanos, está surgiendo y potenciándose la educación de español para extranjeros por universidades, gobiernos… y de lo que se trataba era conectar al Cervantes con esas inquietudes», argumenta el académico.

«A eso he dedicado estos cuatro años en mi tarea particular; otra cosa es que al mismo tiempo he participado en el gobierno general de la institución», matiza el también presidente de honor de la Real Academia de la Lengua.

Le queda poco tiempo en el cargo, ya que su puesto es decidido por el gobierno al principio de cada legislatura y él no quiere repetir —«ya tengo una edad que me reclama recogerme y hay que dejar paso a la gente joven»—. Pero asegura que los tres polos en los que ahora tiene puesta la mirada el Cervantes son Estados Unidos, Brasil y China.

Con respecto a Estados Unidos, De la Concha asegura estar «razonablemente orgulloso» de haber creado el Instituto Cervantes en la Universidad de Harvard (EE. UU.), un observatorio del español y de las culturas hispánicas en este territorio.

Otro de los logros conseguidos en estos cuatro años de gestión, ha sido la creación de un nuevo certificado: el servicio internacional de evaluación de la lengua española (SIELE) que tiene como objetivo prioritario esos tres territorios.

De la Concha afirma sin embargo que la acción del Cervantes debe continuar potenciando la colaboración con Latinoamérica. «Cuanto más nos unamos mayor fuerza resultante», asegura.

Exdirector de la Real Academia Española, puesto que ocupó desde 1998 hasta 2010, De la Concha siempre ha estado trabajando «al servicio de la unidad de la lengua», pero cuando pensaba que se retiraba, recibió una llamada para dirigir el Cervantes.

«El objetivo con el que yo llegué al Cervantes no era el de gobierno normal, que eso lo lleva el secretario general (actualmente Rodríguez Ponga), sino que me iba a ocupar de iberoamericanizar el Cervantes», recalca.

Ahora, añade, «debemos seguir extendiéndonos en Estados Unidos, muy selectivamente pero ampliamente, por Brasil, que tiene una gran demanda, y después por África y Asia».

«El español es una lengua que tiene mucha fortaleza pero también debilidades, quiero subrayarlo. El Cervantes es joven, con mucha potencia, con grandes logros, y es mucho lo que queda por delante», resalta De la Concha.

El instituto no ha dejado de crecer en sus 25 años de vida, pero tiene por delante aún muchos retos, entre los que cita conseguir más autonomía y no estar supeditada a los cambios políticos.

«La lengua nos es común y el servicio de la lengua tiene que ser pactado y no debe estar supeditado a los cambios políticos, es fundamental para un proyecto que necesita tener continuidad, años por delante. Continuidad de programas y de personas, éste es el gran reto», explica.

«El Cervantes necesita autonomía; de hecho, la ley fundacional del Cervantes subrayaba el aspecto de autonomía y, básicamente, tiene autonomía, pero quizá excesivamente condicionada. Esto habrá que estudiarlo con el nuevo gobierno y, sobre todo, tienen que estudiarlo las Cortes, porque el español no es del gobierno», subraya este filólogo experto en mística.

Pero también en estos cuatro años al frente de esta institución, que cuenta con 90 centros en 43 países de todo el mundo, a De la Concha le ha tocado afronta la crisis y los recortes presupuestarios.

«Nos apretamos al cinturón, restringimos servicios y conseguimos no cerrar ningún centro, ni despedir a nadie. De manera que hemos capeado la marcha del Cervantes y lo hemos podido hacer, en gran parte, por la ayuda extraordinaria que nos han prestado los países latinoamericanos», sostiene el director.

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