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| Atahualpa Amerise (Agencia EFE)

Chabacano, el último de Filipinas

El idioma chabacano, último exponente de la lengua española en Filipinas, sobrevive a los embates del inglés y el tagalo en la ciudad sureña de Zamboanga gracias al empeño de académicos y medios de comunicación.

«Buenas tardes Zamboanga península. Yo si Noning Antonio». El presentador Noning Antonio abre así el único informativo de televisión en chabacano, transmitido por la cadena estatal ABS-CBN en esta ciudad de 900 000 habitantes en la península homónima al extremo occidental de la isla de Mindanao.

Unos 600 000 zamboangueños hablan el chabacano, idioma compuesto en un 70 por ciento de palabras españolas -el resto proceden del tagalo, el cebuano y el inglés- que también tiene un pequeño bastión en la localidad de Cavite, al sur de Manila.

La primera noticia de hoy es un suceso: «Con un nueve años de edad bata hombre el ya abducta maga armao persona na Jolo Sulu del martes de noche», relata Antonio frente a las cámaras, en relación al secuestro de un niño de nueve años por hombres armados la noche del martes en la cercana y conflictiva isla de Joló (provincia de Sulú).

El chabacano, una de las lenguas criollas más antiguas del mundo, surgió hace casi cuatro siglos cuando los españoles comenzaron a levantar el Fuerte del Pilar para defender la parte sur de su colonia de los constantes ataques de piratas, fuerzas extranjeras y las tropas de los sultanes de Joló y Mindanao.

La construcción del hoy principal símbolo de Zamboanga, que se prolongó durante nueve años, requirió abundante mano de obra que llegó sobre todo de México, por entonces también colonia española.

«Los trabajadores se quedaron, se casaron con nativas y buscaron un modo de hablar entre ellos. Al final sus hijos y los hijos de sus hijos también usaron esa variación, que a la postre se llamó chabacano», explica a Efe el profesor Jose Genaro Aizon, lingüista y coautor del libro Ensayos y estudios en chabacano.

La denominación chabacano fue asignada por los colonos españoles para destacar el carácter tosco y vulgar del nuevo idioma en comparación con la lengua madre hablada por la clase alta, algo que todavía hoy genera ciertos complejos entre la población de Zamboanga.

«El chabacano es español quebrado, me da vergüenza hablarlo con extranjeros», explica en inglés la enfermera Nancy Rubio, de 29 años, una respuesta calcada a la de otros zamboangueños jóvenes con los que Efe ha tratado de conversar en la ciudad.

El profesor Aizon, de 51 años, recuerda: «en mis tiempos de secundaria, cuando hablábamos chabacano en la escuela teníamos que pagar una multa de 25 céntimos de peso por palabra, porque se suponía que teníamos que usar el inglés y el tagalo».

Además, el chabacano carece de conjugaciones («yo come», «tu come», «el come» o «ayer nosotros ta come», «mañana ustedes ai come»), género («perro hombre y perro mujer» en lugar de «perro» y «perra») y número («el maga perro» en vez de “los perros”), algo que los puristas consideraban una corrupción de la lengua cervantina.

El idioma criollo de Zamboanga «casi muere», asegura el lingüista, pero la situación cambió hace dos años al introducirse como materia obligatoria en los centros de primaria de la región.

«Desde entonces también hemos publicado muchos libros, ensayos, poesías y cuentos para los niños, y también hemos hecho cine y programas de radio. Creo que vamos en la dirección correcta para preservar el idioma», afirma el profesor.

A los esfuerzos de los académicos se suma cada día durante 45 minutos el informativo local de ABS-CBN, que desde 1994 conserva la fidelidad de los espectadores zamboangueños.

«Estamos orgullosos de informar en chabacano. Sabemos que estamos contribuyendo a preservar el idioma», explica a Efe la directora, Queenie Casimiro, antes de que Noning Antonio se despida con buenos deseos para sus televidentes: «Con el de aton amor na prohimo puede lleva esperanza. Muchas gracias y buenas noches».

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