Noticias del español

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| BUCARELI Jacobo Zabludovsky
eluniversal.com.mx, México
Lunes, 30 de abril del 2007

ADIÓS SAN MILLÁN

¡Tóquelo con su mano!, me dijo el padre Juan Ángel Nieto, prior del monasterio de San Millán de la Cogolla.


Teníamos delante un pergamino de 1085 con escrituras de un español de hace casi mil años. ¡Tóquelo!, insistió el sacerdote al ver mi resistencia a poner la mano sobre ese objeto de museo, uno de los libros, no el más viejo, de la Biblioteca de San Millán. Pasé la yema de los dedos sobre el margen, luego sobre los signos, sobre la tinta que parecía fresca. Entendí por qué el prior había repetido su orden. Tóquelo era para sentir algo que la vista no da. El tacto sobre el libro producía una emoción distinta a la de los otros sentidos. El padre Nieto nos había llevado hasta el sancta sanctorum del convento, la biblioteca.

En la biblioteca no hay luz eléctrica. Se conserva tal como la construyeron y amueblaron a fines del siglo XVIII. No tiene más de 10 mil libros, pero su interés no radica en la cantidad sino en la rareza de algunos ejemplares que atesora. Allí está el Evangelario de Jerónimo Nadal, preso en Amberes en 1595, cuyas láminas están policromadas a mano, una a una. Una edición príncipe que también nos obligó a tocar el prior. Y nos mostró la Summa Casuum de Bartholomeus de Sancto Concordia, un incunable en perfecto estado, editado antes de 1475 y del que sólo se conservan cinco ejemplares en todo el mundo. Tuve en mis manos uno de esos cinco. Para cualquier amante de ese objeto que algunos creen en peligro de extinción llamado libro, este placer puede compararse con lo que usted imagine.

Nos había abierto el «infierno», donde los sacerdotes de otras épocas guardaban los libros prohibidos, había sacado del hábito negro una llave más grande que su mano. Era el final de un recorrido por la iglesia, el zaguán, el claustro, el retablo mayor, la sacristía y el museo de San Millán de la Cogolla. La arqueta que contuvo los restos de san Millán tiene sus esculturas originales en marfil, donde se detallan los milagros del ermitaño que hace mil 500 años habitó la cueva, y luego la ermita en que vivió hasta los 100. El recorrido era el final de la jornada de trabajo.

No sólo el monasterio, que en realidad son dos, el de Suso y el de Yuso, sino el entorno, la atmósfera de este paraje del noroeste de España contribuye a evocar a quienes crearon el idioma. El monje anónimo que captó del habla popular lo que ya era una nueva lengua y dejó testimonio de ella como glosa de un pergamino, fue seguido por poetas y escritores que pusieron las primeras piedras de nuestra literatura. En este valle, Gonzalo de Berceo escribió Los milagros de Nuestra Señora, considerada su obra cumbre, que algunos califican como la más delicada muestra de literatura descriptiva medieval, con un realismo ingenuo pleno de sabor popular y candor.

Hemos clausurado el seminario internacional sobre «El español en los noticiarios de televisión a ambos lados del Atlántico». Los tres días de mesas redondas culminaron el sábado con la creación de un grupo de seguimiento con miembros de España y América Latina, para dudas y acuerdos sobre innovaciones que surjan en el trabajo cotidiano de los noticiarios de televisión.

Se ha instalado aquí el más grande centro de investigación y estudios diversos sobre la lengua española. Aunque muchas universidades no sólo en países de habla española sino donde se hablan otras lenguas tienen cursos o facultades para estudiar el español, será aquí, donde el idioma dejó el primer testimonio de su existencia, el laboratorio con la más rica colección de documentos que permiten saber con exactitud la evolución de las lenguas que se convirtieron en lo que hoy es nuestro idioma.

El monasterio, ocupado en parte todavía por monjes agustinos recoletos, ha destinado la mayor parte de su espacio a la sede del Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española, Cilengua. Está sobre las ruinas de la casa original de san Millán, entre montes eternamente verdes que mantienen las viejas construcciones separadas del mundanal ruido. El viaje desde cualquier lugar hasta San Millán de la Cogolla no se mide en distancias sino en unidades de tiempo, se mide en siglos. Se transporta el peregrino de la época actual al más remoto vestigio de vida en estos contornos cuya característica principal es algo de misterio y un silencio absoluto. Hasta aquí llegarán quienes se interesen por la segunda lengua universal, por sus diferencias y variedades que contribuyen a crear su identidad. Son múltiples las tareas programadas para los estudiosos, monjes laicos, que vienen a una especie de clausura cultural. La principal a partir de hoy es la realización del primer diccionario histórico del idioma español, una rama del conocimiento que ya tienen otros de los principales idiomas del mundo y que era una asignatura pendiente para los académicos del español.

Regresamos a la realidad. Es decir, a México. Es decir, al siglo XXI. Nos llevamos de San Millán de la Cogolla la frescura de la sorpresa y la intención de volver. Pretextos no faltarán.

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