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| Pilar Domínguez (Agencia Efe)

Experto destaca el potencial internacional de un espacio «iberoparlante»

La creación de un espacio de países de lenguas ibéricas -el español y el portugués-, con más de 700 millones de personas, daría "gran visibilidad e influencia a nivel internacional" a su conjunto y promovería la cooperación horizontal entre países de América, África y Asia.

Frigdiano Álvaro Durántez Prados, durante su entrevista con Efe. ©EFE/Juan Carlos Hidalgo

Frigdiano Álvaro Durántez Prados, durante su entrevista con Efe. ©EFE/Juan Carlos Hidalgo

Esta es la visión de Frigdiano Álvaro Durántez Prados, geopolitólogo y doctor en Ciencias Políticas, quien promueve un «espacio multinacional de países de lenguas ibéricas» u originarias de la Península Ibérica, al que se refiere como «paniberismo» y que favorecería en su opinión a la treintena de países de los cinco continentes que lo integrarían.

En una entrevista con Efe, Durántez Prados explicó con entusiasmo que este espacio contribuiría también a «equilibrar en términos geoculturales la preponderancia o hegemonía actuales del idioma inglés y de las cosmovisiones anglosajonas, en beneficio de la diversidad cultural».

Expresidentes como el portugués Mário Soares, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva o el chileno Ricardo Lagos percibieron la existencia y la potencialidad de este gran espacio multinacional iberoparlante, así como el nuevo rey de España, Felipe VI, según recordó el experto, quien trabajó en la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) y ha sido asesor del Ministerio español de Asuntos Exteriores.

Así, el «paniberismo», señaló, está presente en los cinco continentes: Europa (España, Portugal y Andorra), América (países hispanohablantes y Brasil), África (Angola, Mozambique, Cabo Verde, Santo Tomé y Príncipe, Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial y el territorio del Sahara Occidental), Asia (Filipinas y Timor Oriental) y en Oceanía con la Isla de Pascua (Chile).

Además, a este espacio se podrían unir grandes comunidades en otros países que hablan español o portugués, como los hispanos en Estados Unidos, según este académico.

«¿Cómo vamos a hablar de la comunidad iberoamericana sin tener en cuenta a 50 millones de hispanos, que son mexicanos en gran medida, o a Guinea Ecuatorial, que ya está en dos organismos (iberoamericanos); sin la presencia española en Angola o la portuguesa en Venezuela? No podemos desaprovechar esto», aseveró.

El desarrollo de esta idea depende de la voluntad política para que la Comunidad Iberoamericana de Naciones (CIN) y la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP) unan fuerzas y establezcan puntos de cooperación desde organismos como la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), de la que ya hace tiempo que es miembro Guinea Ecuatorial, según dijo.

Durántez Prados es autor del libro y tesis doctoral Paralelismos y Convergencias entre la Comunidad Iberoamericana de Naciones y la Comunidad de Lengua Portuguesa. ¿Existe un espacio multinacional de países de lenguas ibéricas?, en el que se sumerge en los orígenes y desarrollo paralelo de la CIN y la CPLP.

«Todo al final depende de decisiones políticas. Esto se ha podido hacer antes y no se habrá hecho quizás porque todavía se están consolidando espacios determinados, intereses en mantener o dar prioridad a un espacio u otro, pero podría haber voluntad política en algún momento», vaticinó.

Durántez Prados no se cansa de repetir que la iniciativa por la que aboga no sustituiría a los existentes espacios iberoamericanos ni al de los países de lengua portuguesa, sino que «se complementarían», pero pronosticó que en el actual mundo crecientemente globalizado, «interdependiente e interconectado» todo indica que la tendencia llevará a medio plazo a una aproximación.

«Hay que pensar en acuerdos grandes, un gran marco de colaboración entre la comunidad de países de lengua portuguesa y la conferencia iberoamericana y la SEGIB y quizás a nivel de otros organismos», señaló.

Para este doctor en Ciencias Políticas, las bases para esta iniciativa «son bastante irrefutables desde la perspectiva de que no buscamos la integración económica ni buscamos votar todos juntos a lo mismo en Naciones Unidas, sino lo que pueda ser», y aseguró que este «espacio multinacional panibérico existe a nivel cognitivo porque se habla de él».

Incluso considera que «ha pasado a un nivel más formal» desde que los países iberoamericanos establecieron en la Cumbre de San Salvador que los observadores asociados pueden ser los de afinidades lingüísticas, lo que abrió la puerta a los países no iberoamericanos que tengan lengua española o portuguesa.

Durántez Prados, quien ha diseñado un mapa del mundo en el que ilustra su idea y explica los diversos niveles de asociación entre los países, afirma que el nuevo secretario general de la OEI, el brasileño Paulo Speller, se ha referido también a esta idea.

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