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| María Sáenz
Rioja2.com. Diario digital (España)
Jueves, 28 de agosto del 2008

EL RINCÓN DEL BUEN DECIR: HABLANDO… ¿SE ENTIENDE LA GENTE?

Dejando atrás palabras como «kelly» o «viejos», para designar a los progenitores, los jóvenes de hoy en día son capaces de inventar mil y un términos para designar sus realidades habituales.


«Ese guripa es un flipao que me ha quitado el canuto de grifa» ¿Han entendido algo de la frase? Para los que no «estén en la onda» de la jerga juvenil, puede resultar prácticamente imposible desentrañar tal maraña de palabrejas. Sin embargo, hoy en día, los jóvenes se comunican de una forma bastante similar a ésta.

Tomando palabras y dotándolas de significados diversos; inventando nuevos vocablos que, con el tiempo, terminarán formando parte de nuestro libro de cabecera, el Diccionario de la Real Academia (DRAE), como ya ocurrió, con palabras como basca, (grupo de gente), o viejo, como 'apelativo para dirigirse al padre o a la madre', hace tiempo. Así los hablantes más jóvenes se hacen un hueco en el mundo lingüístico.

El desarrollo de sinónimos léxicos, la creación de palabras con sufijos como -ata o -uki, la deformación intencional, acortar o abreviar determinadas expresiones o la derivación de palabras sobre una base léxica ya existente son las características principales del lenguaje de nuestros jóvenes. Palabras como segurata, bocata, marchuki, finde o mariposón, son algunas de estas creaciones juveniles que tantos quebraderos de cabeza dan a los mayores para entenderles.

Lo cierto es que, si no se ponen al día, muchas veces serán incapaces de mantener una conversación fluida con sus sobrinos, hijos o nietos, sin tener que preguntar cada dos palabras el significado de una tercera. Teorías como las de Ana María Vigara, una verdadera experta en el lenguaje juvenil, afirman que los jóvenes son capaces de cambiar de registro cuando hablan con sus amigos o cuando hablan con sus padres, adecuando su vocabulario a cada una de estas situaciones. Pero es verdad que, muchas veces, tratan a los padres como colegas y se olvidan de que determinadas palabras o expresiones son totalmente desconocidas para sus progenitores.

'Irse de finde' o 'hacerse un simpa' son expresiones abreviadas que dan sentido a dos realidades juveniles. La palabra finde se refiere a 'fin de semana'; hacer un «simpa» es simplemente 'marcharse sin pagar de un bar o restaurante'; utilizar «la cinco D» es 'llevarse las cosas sin pagar, robar'; estar «tofú» hace referencia a 'haber fumado demasiado', cuando a porros se refiere; y un «piti» es un 'pitillo' de toda la vida.

La palabra piti alterna con su variante fiti que no, no hace referencia al conocido personaje que daba vida al mejor amigo de Diego en la afamada serie recientemente desaparecida, Los Serrano.

Curiosos son los nombres que jóvenes y no tan jóvenes les otorgan a los agentes de la seguridad. La palabra guripa, aparece recogida en el DRAE con el significado de 'persona que mantiene el orden', proveniente del caló kuripen. Como término despectivo el Diccionario recoge la palabra pasma, 'cuerpo policial'. Aquel policía que utiliza como vehículo una moto recibe el nombre de puntito. Refiriéndonos a la Guardia Civil, tenemos denominaciones como aceitunos, haciendo referencia al color verdoso de su uniforme, o picoletos. Sobre esta palabra, corren por la red multitud de especulaciones sobre su etimología, la más confirmada es aquella que asegura que la palabra proviene de los picos del tricornio, que por derivación han dado la palabra picoleto. El DRAE la recoge como un término de la jerga española. Un guardia de seguridad privado recibe el nombre de segurata, utilizando el sufijo antes mencionado que tantas creaciones nos da en la jerga juvenil.

Cuando alguien dice que está asustado por algo o alguien raro es aquel que no dice que está acojonao. Si lo que quiere es hacer alarde de su cuerpo serrano, estará cuadrao. Ser un notas es dar el cante allá por donde va metiendo la pata. Si lo que estás es mal de la cabeza, estás colgao. Y si eres muy inteligente, nadie dudará en llamarte máquina. Flipado o flipadillo es todo aquel que se cree más de lo que es y hace alarde de ello. Pero, ¿cuál es la etimología del verbo flipar?

La palabra flipar proviene del verbo inglés to flip, que tomó el significado de 'chasquear los dedos'. Este término se convierte en vulgar con el significado de 'excitarse de repente'. En una época en la que las drogas estaban en su punto más alto, alguien flipped es quien se comporta de forma extraña a causa de efecto de un tipo de droga. Con estas acepciones pasa la palabra al francés, en forma del verbo flipper. Con el paso del tiempo, las definiciones de 'estar drogado' o 'drogarse' se convirtieron en los actuales 'alucinar, estar asombrado o entusiasmado por algo'.

En cuanto a piropos, estar tremendo, como un queso, potente o como un tren son expresiones que se utilizan para decir que un muchacho está de buen merecer, es decir, que es guapo. Y ser un yogurín hace referencia a un chico demasiado joven respecto a la edad del que lo dice, y a una chica guapa y joven se le dice que es un bollicao.

El sustituto actual para la palabra cerveza es birra, tomada del italiano birra y ésta a su vez del latín biber 'bebida'. Como sinónimo de motocicleta es habitual entre la juventud utilizar la palabra burra, comparando el animal con la máquina. Y sobar, lejos de referirse a 'manosear algo' toma el significado de 'dormir'.

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