Noticias del español

| María Luisa García Moreno (Periódico Granma, Cuba, 1º al 15 de agosto del 2013)

El español nuestro: tasar

Una vez más recibo una señal de alerta por parte de los lectores. Se trata esta vez de una profesora, quien refiere que en un paquete de arroz Atabey (del Grupo Agroindustrial Arrocero) leyó recetas en las que se usaba tasa  —'acción y efecto de tasar', 'fijar oficialmente el precio máximo o mínimo para una mercancía'— por taza —'vasija pequeña […] de loza o de metal (o plástico) y con asa […]', que se usa en cocina para medir— y rayar, de raya, 'línea', por rallar —'desmenuzar algo restregándolo con el rallador'—.

Dos parejas de homófonos mal empleados. Reitero la responsabilidad de organismos y empresas, de todos y cada uno, en el cuidado de la lengua materna. 

En su Guacalito de cubanismos dice Juan Marinello: «Tener giribilla. Se dice de la persona que está poseída de desmedida actividad o desasosiego. También entre el populacho significa gracia, donaire, algo muy parecido a lo que los españoles llaman salero. Claro lo dice la copla popularísima: Me gusta la calderilla/ porque suena como plata,/ más me gusta la mulata/ porque tiene giribilla». (Tomado de los Archivos del Folklore Cubano). Aprovecho para precisar que guacal, del nahua huacalli, es ‘especie de cesta o jaula formada de varillas de madera, que se utiliza para el transporte de loza, cristal, frutas, etc.’ y ‘árbol de la familia de las Bignoniáceas, que produce frutos redondos de pericarpio leñoso, los cuales, partidos por la mitad y extraída la pulpa, se utilizan como vasija’, así como la ‘vasija así formada’.

El vocablo paz procede del latín pax, pacis y apareció por primera vez en el castellano escrito con el Cantar de Mío Cid, poema épico del 1140, época de la Guerra de Reconquista contra los árabes. Es común a todas las lenguas romances (derivadas del latín vulgar hablado por los legionarios romanos): en francés, se dice paix; en italiano, pace; en portugués paz; como se aprecia, en todas hay gran similitud, incluso, en lenguas no romances, como el inglés —peace— se parece también. Entre sus derivados, se encuentra: pacato, ‘de natural quieto’; pacificar, pacificación, pacífico, pacifismo; apaciguar. Tiene raíz común con pacto, ‘convenio’, que proviene del latín pactum, y que en esa lengua era el participio pasivo de pascisci (firmar la paz). El verbo pactare significaba ‘pagar tributo de guerra’, que es obligación que toca a los vencidos.

De Un guacalito de cubanismos, de Juan Marinello, son las siguientes expresiones, que van cayendo en desuso o variado su significado de acuerdo con los tiempos: en Cuba se acostumbra —o acostumbraba— llamar abogado de manigua «no solo al que alardea de profundos conocimientos en cuestiones jurídicas, sino a todo el que habla desmedidamente o trata de enredar las cuestiones sin conocimiento alguno de lo que trata».

En cuanto a la expresión ¡Agua!, explica Marinello su origen, referido al hecho de que en esa época, los muchachos callejeros gritaban así  cuando veían conducir por las calles algún catre o colombina: «Agua para las chinches» —insecto nocturno, fétido y sumamente incómodo, pues chupa la sangre humana taladrando la piel con picaduras irritantes— o simplemente ¡Agua!, caliente, por supuesto, para acabar con el desagradable insecto.

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