Noticias del español

| María Luisa García Moreno (revista Educación, Cuba, mayo-agosto, 2013) 

¿De dónde vienen?

Instruir puede cualquiera, educar…
Pariente de construir resulta ser el verbo instruir. Ambos —y de igual forma, destruir, obstruir, estructura e instrumento, así como sus respectivos derivados— proceden del latín struĕre, término que se originó de la raíz indoeuropea stru-, y que significa 'formar, amontonar'.

Instruir apareció en la lengua española por el 1330, directamente derivado del latín instruĕre (in + struĕre), y significa ‘enseñar, informar’; ‘comunicar sistemáticamente ideas, conocimientos o doctrinas’; ‘dar a conocer a alguien el estado de algo, informarle de ello, o comunicarle avisos o reglas de conducta’.

De instruir se deriva instrucción, del latín instructĭo, -ōnis, que entre sus acepciones más comunes tiene las siguientes: ‘acción de instruir o instruirse’, ‘caudal de conocimientos adquiridos’, ‘conjunto de reglas o advertencias para algún fin —acepción en que se usa por lo general en plural’.

Este término tiene también algunas acepciones más específicas, por ejemplo, en Informática, significa ‘expresión formada por números y letras que indica, en una computadora, la operación que debe realizar y los datos correspondientes’. Están además, ‘órdenes que se dictan a los agentes diplomáticos o a los jefes de fuerzas navales’ y a muchos otros funcionarios; ‘reglamento en que predominan las disposiciones técnicas o explicativas para el cumplimiento de un servicio administrativo’ o el manejo de un equipo; así como, instrucción militar, ‘conjunto de enseñanzas, prácticas, etc., para el adiestramiento del soldado’; incluso, tiene el término una acepción relacionada con lo judicial: ‘curso que sigue un proceso o expediente que se está formando o instruyendo’ y existen los llamados jueces de primera instancia y de instrucción.

De igual modo, se habla de instrucción pública, ‘la que se da en establecimientos sostenidos por el Estado, y que comprende la primera y segunda enseñanzas, las facultades, las profesiones y las carreras especiales’ y también de instrucción primaria, instrucción media o instrucción universitaria, términos que aluden al nivel de enseñanza. En este sentido, el concepto es muy amplio y se refiere a cualquier enseñanza.

Hablar del término instruir trae a la mente de cualquier cubano —más si es un educador— la máxima que, de forma incompleta, sirve de título a este trabajo: «Instruir puede cualquiera, educar solo quien sea un evangelio vivo» y, por supuesto, la figura de su creador; José de la Luz y Caballero, aquel sabio y patriota que supo inculcar en su pueblo el amor a la justicia y a la verdad, aquel a quien nuestro Martí llamó «el silencioso fundador».

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