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María Paulina Rodríguez (Agencia EFE)

Adriana Valdés: el género neutro en español es una «forma de colonialismo»

La flamante directora de la Academia Chilena de la Lengua, Adriana Valdés, dijo este lunes en una entrevista con Efe en Buenos Aires que el uso de un género neutro en la gramática castellana es «una forma de colonialismo» y que no es necesario ya que el español «tiene muchas posibilidades».

«Este cambio tan “agringado” (en la lengua) es una forma de colonialismo. No se pueden calcar formas (gramaticales de otros idiomas) porque el castellano tiene muchas posibilidades», declaró a sus 75 años la primera mujer que en 133 años preside la Academia Chilena de la Lengua y el Instituto Chileno, desde el pasado mes de enero.

La Academia, explicó, apoya el uso de palabras que incluyen ambos sexos —como alumnado y ciudadanía— y desalienta las que designan solamente a uno de los géneros.

«Las desinencias no necesariamente representan sexo. El género gramatical y el género tal y como lo entendemos en sociología no tienen nada que ver. En el idioma español no tenemos género neutro, como ocurre en la gramática inglesa», explicó la autora de ensayos como Redefinir lo humano: las humanidades en el siglo XXI (2017) y De ángeles y ninfas. Conjeturas sobre la imagen en Warburg y Benjamin (2012).

A título personal, en su cuenta de Twitter promueve el hashtag #HayCastellano, con el que pretende visibilizar las alternativas que existen ante el uso de anglicismos, así como promocionar las múltiples posibilidades que tiene el lenguaje castellano.

Reveló que la Academia chilena está elaborando el diccionario fraseológico panhispánico de la lengua española, que incluirá frases de todas las regiones donde se habla la lengua y estará lleno de «diversidad» y «creatividad».

Valdés, ensayista, miembro de la Academia Chilena desde 1993 y vicedirectora de la institución desde 2010, destacó que uno de los retos en sus tres próximos años de liderazgo será continuar generando un vínculo con la sociedad chilena, para crear un diálogo y potenciar una imagen «más abierta» del organismo.

Ya en su labor como vicedirectora lanzó el programa Poesía chilena viva con el que la Institución pretendían promocionar a sus jóvenes poetas, pero también conocerlos y establecer uno dialogo entre iguales.

«Este tipo de iniciativas favorece a los participantes, pero también a los académicos porque nos hace pisar la tierra, saber qué es lo que está produciendo la gente joven y qué piensan de nosotros», declaró la ensayista.

«Yo creo que cuando uno tiene interacción con creadores, se iluminan los puntos ciegos de nuestro propio pensamiento», incidió Valdés.

La escritora inició sus andanzas en el feminismo en los años 80, durante la dictadura militar, «cuando no era nada fácil».

Ahora alaba la fuerza que ha tomado el movimiento feminista en Chile este año, donde por primera vez cerca de un millón de personas se manifestaron en las calles chilenas el 8 de marzo para secundar la huelga nacional por los derechos de la mujer.

Entre otros motivos, este fervor del pueblo chileno fue el que la impulsó a aceptar el cargo como presidenta de ambas instituciones, ya que sino «iban a pasar muchos años hasta que existiera una presidenta del instituto de Chile».

Valdés, que viajó a la capital argentina para participar en la Feria del Libro, consideró de uno de los grandes retos de la literatura Latinoamericana es el fortalecimiento de las editoriales de la región.

«Llegan muy pocos libros de literatura latinoamericana a la región. Todos los que llegan son a través de las grandes editoriales españolas», criticó la ensayista tras considerar que los autores latinoamericanos están «muy desvinculados» y, según compartieron diversos autores en una de las mesas del evento, les resulta difícil encontrar obras de sus pares en las librerías de América Latina.

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