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| JALED ABDELRAHIM (Yorokobu.es)

España debe su nombre a la presencia masiva de conejos

Crees que tienes muy claro de dónde vienes. Conoces tu bandera, tu idioma, tus fronteras y hasta el nombre del tipo que gobierna en el Estado que tiene el mismo escudo que tu pasaporte.

– Primera prueba de certificación patria: ¿por qué tu país se llama como se llama?*

Es probable que solo con esa pregunta ya se te hayan bajado los humos nacionalistas.

Topónimo: una disciplina onomástica que resulta del proceso histórico requerido para la denominación de un lugar. Sus orígenes son diversos y sirven para recorrer la historia de cualquier sitio -hacía atrás- desde multitud de perspectivas. La hidronimia designa nombres de lugares derivados de masas de agua que corren o corrieron por aquellos lares; la limnonimia, de agua estancada; talasonimia, de mares; litonimia, de formaciones rocosas; oronimia, de accidentes del relieve y la antroponimia engloba sustantivos propios derivados de objetos, santos, dioses o etnias. También están los tautopónimos, que son los topónimos que repiten la denominación del accidente geográfico que tengan los términos que designan a ese lugar, como sería el caso de la localidad de Cantalapiedra. Quizás no te imagines la razón tan noble, o tan ridícula, que dio origen al nombre de tu patria.

Por poner algún ejemplo, es probable que el español, hijo de tierra de conquistadores, viva sin saber que la raíz de su denominación nacional no es debido a otra cosa que a la masiva presencia en la península de inofensivos conejos. Los fenicios traducían hispania por tierra de hyraxes. En realidad los conejos que allí había ni siquiera eran hyraxes (unos duros roedores asiáticos de las rocas que los comerciantes fenicios conocían), sino conejos de campo de los de toda la vida. Ellos fueron los que acabaron por darle nombre a esta nación del sur de Europa.

De igual forma, puede ser que los australianos no sepan que en latín terra australis incognitas significa «tierras desconocidas del sur»; y que los sudafricanosdesconozcan que en griego aphriké quiere decir «sin frío» y en latín «soleado»; y que a los habitantes de Estados Unidos se les escape que el nombre de su país se desprende de una frase de su constitución (1776).

Los argentinos se quedaron con ese nombre porque en su tierra corría la plata o la «argentum» peruana; Bután en butanés significa «tierra del dragón-trueno» en referencia a sus numerosas tormentas eléctricas, y Nepal, por algo tan simple como que en nepalí se traduce «mercado de lana», lo que un día fue.

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