Noticias del español

| María Luisa García Moreno (Revista Educación, Cuba)

De «tutorar», «tutorizar» y «tutorear»

Nada menos que desde el siglo XV se emplea el término tutor en nuestra lengua, procedente del latín tutor, -oris, protector, a su vez derivado de tueri, proteger. Entonces se usaba en el sentido de ‘el que cuida y protege a un menor u otra persona desvalida’.

Hoy, el término incorpora otras acepciones: ‘persona que ejerce la tutela’; ‘persona encargada de orientar a los alumnos de un curso o asignatura’; ‘defensor, protector o director en cualquier línea’, ‘profesor privado que se encargaba de la educación general de los hijos de una familia’ e, incluso, ‘caña o estaca que se clava al pie de una planta para mantenerla derecha en su crecimiento’, en lo que constituye una estupenda metáfora de la vida cotidiana.

Entre sus derivados se hallan tutela, tutelar y tutelaje, tutoría y tutorar. Tutela, puede considerarse sinónimo de tutoría; tutelar es ‘ejercer la tutela’ y, en materia de Derecho, ‘perteneciente o relativo a la tutela de los incapaces’; en cuanto a tutelaje, se define como la ‘acción y efecto de tutelar’.

Tutoría es ‘tutela (autoridad del tutor)’ y ‘cargo de tutor’; tutorar se define en el Diccionario de la Real Academia Española como ‘poner tutores (cañas para mantener derecha una planta)’ y nada más. Resulta evidente que este verbo necesita completar sus acepciones en referencia a la labor docente y académica. Incluso a alumnos aventajados se les da la tarea de apoyar a compañeros con menos posiblidades; pero es en el campo de la actividad académica donde esta acción tiene fuerza, pues no hay tesis de maestría o doctorado en la que una persona que alcanzó ya ese grado no brinde su apoyo a quien trabaja para obtenerlo. Quizás por eso se ha incorporado tutorizar —conformado por el sustantivo tutor y el sufijo –izar—, de uso en otros lugares de la inmensa comunidad lingüística del español. En el nuevo DRAE se le define como ‘ejercer una tutoría sobre los alumnos de un curso o asignatura’, ‘atender el profesor las características de cada alumno que tutoriza’.

No se usan mucho entre nosotros tutorar ni tutorizar, sino tutorear, que no aparece en el lexicón; pero está correctamente formado por el lexema tutor + el sufijo -ear, que  forma verbos derivados de sustantivos o adjetivos, como humear, tutear, lidereartuitear… Y es que el DRAE no puede contener todas las palabras, pues el número sería incalculable. Sin embargo, existen mecanismos para la formación de palabras y los elementos compositivos —uno de ellos es -ear— sí tienen su espacio en el diccionario; con ellos pueden formarse multitud de palabras de significado deducible. En el texto académico solo se registran como lemas las palabras que tienen un uso estable y abundante en la lengua. La vida y el uso se encargarán de determinar si otras se incorporan al DRAE o no; pero no existe ningún problema en emplearlas. Según el académico hispano Salvador Gutiérrez, catedrático de Lingüística de la Universidad de León, «la lengua siempre va al lado de la sociedad. Es la sociedad la que genera nuevas realidades y, por lo tanto, nuevas palabras».

Para concluir, vale recordar que nuestro Martí decía: «[…] no hay por qué […] cejar en la faena de dar palabras nuevas a ideas nuevas».

 

 

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