Grandes hitos

De cuando en cuando el uso de femeninos más o menos novedosos en los medios de comunicación o en el debate político hacen que durante unos días todos nos preguntemos por la validez de esas expresiones. Repasamos a continuación algunas de las más sonadas.

Miembra

En julio de 2008, la ministra de Igualdad de España empleó este femenino y desató un revuelo mediático y social. Este es el estado de la cuestión en las principales obras de referencia:

  • En el Diccionario panhispánico de dudas (obra publicada en 2005) miembro figura recogido como epiceno masculino, esto es, lo adecuado sería decir María es un miembro de… Ya en esta obra se apunta que su empleo como sustantivo común se va extendiendo, o sea, que se dice una miembro, la miembro.
  • La última gramática de la Academia señala que el uso de miembra está documentado, pero lo rechaza explícitamente; en cambio, otros autores defienden la palabra al considerar que morfológicamente está bien formada y que está evolucionando del mismo modo que socio, pues hasta hace un siglo era el socio solo como masculino y hoy se admite la socia.
  • En el Diccionario académico figura como masculino y femenino: el miembro, la miembro.

Miembra tiene cierto uso, sobre todo en Centroamérica y México, aunque también se puede encontrar en otros países, como Argentina y España. Ngram recoge uso desde la década de 1950.

Presidenta

En el servicio de consultas de la Fundéu, la de saber si presidenta es una voz correcta es una cuestión recurrente. Esta voz femenina está aceptada por el Diccionario de la RAE desde 1803 y tiene uso, como poco, desde hace cuatro siglos.

Son muchos los chascarrillos que se hacen con otras voces que terminan en -nte y que no tienen una forma en femenino. Se suele razonar a la ligera que si aceptamos presidenta acabaremos diciendo cantanta o estudianta y que de ahí a destruir el español hay solo un pequeño paso. Sin embargo, no nos paramos a reflexionar en que sí que empleamos otras voces similares: asistenta, infanta, gobernanta, parienta, parturienta, comedianta, postulanta, etc.

No se trata de forzar la lengua cambiando adjetivos porque sí, sino de aceptar que simplemente son sustantivos que tienen formas femeninas en la lengua española.

Portavoza

Esta voz saltó a los medios recientemente cuando una conocida política española la empleó en el Congreso de los Diputados. El Diccionario de la lengua española recoge que el término portavoz es común en cuanto al género. Por lo tanto, el femenino es la portavoz.

Aunque otras voces terminadas en z hacen el femenino añadiendo una -a (andaluza, jueza…), en este caso se trata de una palabra compuesta cuyo segundo elemento (voz) es ya de por sí un término de género femenino sobre el que no puede construirse otro femenino (voza). No obstante, es posible que con el tiempo los hablantes dejen de percibir la palabra portavoz como un compuesto (tal y como ha sucedido con otros como catalejo, sinvergüenza o rascacielos), lo que facilitará entonces que flexione con el añadido de una a final.

Con el mismo sentido, el Diccionario académico registra la palabra vocero, y su femenino vocera, que define como ‘persona que habla en nombre de otra, o de un grupo, institución, entidad, etc., llevando su voz y representación’. Aunque este término tiene más uso en el español de América, nada impide emplearlo en el español peninsular.

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Tabla resumen

Miembra Presidenta Portavoza
La Gramática académica señala que su uso está documentado, pero lo rechaza explícitamente: lo adecuado es decir la miembro. Aceptada por la RAE en el Diccionario desde 1803, es una voz plenamente válida desde hace cuatro siglos. El Diccionario de la lengua española recoge portavoz como común en cuanto al género. Lo adecuado es decir la portavoz u optar por alguna alternativa como vocero,-a.