Noticias del español (etiquetas): malas

  •  | Lucila Castro
    www.perfil.com, Buenos Aires
    Sábado, 13 de febrero del 2010

    PALABRAS BUENAS, PALABRAS MALAS

    Hasta no hace mucho tiempo tenían la entrada absolutamente prohibida en los medios escritos. Si por algún motivo había que ponerlas, se las disimulaba púdicamente con la inicial y puntos suspensivos. La convención era bastante ridícula, pues al darles un tratamiento diferente, se las destacaba más. Pero, completas o abreviadas, en general se entiende que su uso sólo se justifica en ocasiones muy determinadas.


  •  | Nicolás Rojas Inostroza
    diario.elmercurio.com, Chile
    Domingo, 17 de enero del 2010

    EL CHILENO Y LAS MALAS PALABRAS

    Lenguaje. Palabras disonantes, ofensivas, blasfemas


    El término «malas palabras» puede despertar diversas percepciones en el lector. Probablemente imaginará palabrotas, groserías y obscenidades. Pero los vocablos, por real y académico dictamen, son inocentes. La culpabilidad recae en la inevitable expresividad de los simples mortales.


  •  | Eduardo Dermardirossian
    argenpress.info, Argentina
    Martes, 1 de abril del 2008

    ELOGIO DE LAS MALAS PALABRAS

    Hoy vengo a hacer el elogio de las malas palabras. O, cuando menos, a aligerar su carga ominosa. Vengo a levantar la bandera de la libertad de palabra más alto que Mendieta, el ilustre perro de Inodoro Pereyra, a celebrar la libertad de expresión en la más espontánea de sus formas: irrumpir desde las entrañas del hablante y dar con estrépito en el rostro del oyente.


  •  | Inés Izquierdo Miller
    La Prensa (Nicaragua)
    Martes, 17 de abril del 2007

    HABLEMOS DEL IDIOMA ¿SERÁN TAN MALAS LAS MALAS PALABRAS?

    A pesar de estar escondidas en el zaguán del idioma estas palabras tienen un uso más frecuente que las llamadas cultas.


  •  | José Steinsleger
    Cubaperiodistas.cu (Cuba)
    Jueves, 1 de febrero del 2007

    LAS ‘MALAS’ PALABRAS BIEN USADAS SON EL PICANTE Y LA SAL DEL LENGUAJE

    Hay códigos, contextos, épocas y situaciones en las que las palabras pierden o ganan fuerza, concisión, propiedad. Por esto es que no hay «buenas» ni «malas» palabras. Seamos honestos: decir «vete a la casquivana que te alumbró» o «vástago de meretriz», no nos hace más «cultos» o refinados


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