Reflexiones finales e hilos para seguir tejiendo


«No conozco a nadie a quien no le interese el lenguaje», dice el psicolingüista Steven Pinker. Y es que la lengua nos rodea, nos construye y es el cristal a través del cual observamos el mundo y nos observamos a nosotros mismos. Las palabras que entran o salen del diccionario, los neologismos que se cuelan en nuestros medios o el último anglicismo de moda dan pie a debates encendidos que vuelven una y otra vez en torno al uso actual que hacemos del idioma. Sin embargo, a pesar de la pasión con la que defendemos nuestras creencias lingüísticas, apenas tenemos información real que nos muestre de manera objetiva cómo usamos la lengua. En estos tiempos en que la disponibilidad de información llega hasta el empacho y la tecnología lingüística nos brinda las mejores herramientas posibles de análisis textual, las posiciones en torno a la lengua siguen siendo más propias de la alquimia que de la ciencia.

El proyecto Aracne aspira a ser el punto de partida que dé pie a estudiar de una manera empírica, científica y rigurosa la lengua en los medios de comunicación. En esta primera fase hemos realizado un estudio acotado pero ambicioso en el que nos hemos concentrado en las mediciones relativas a la evolución de la riqueza del lenguaje de la prensa, por ser un tema que suele suscitar gran debate, pero en el que siempre se echan en falta datos objetivos sobre los que sustentar una opinión fundada.

Tras meses de recopilación de datos y análisis lingüísticos y siempre con la prudencia de que todo estudio está sujeto a revisión en su aproximación, métodos y conclusiones, si nos atenemos a los resultados que ofrece el proyecto Aracne, podemos concluir que la riqueza lingüística en términos generales no parece haber sufrido grandes variaciones en el último siglo. A pesar de la creencia generalizada de que la lengua (y en concreto la de los medios de comunicación) está empobreciéndose, los datos parecen indicar que las variables que se consideran indicadores de la riqueza lingüística son más estables de lo que se suele suponer. Invitamos, no obstante, a continuar profundizando en esta línea y a analizar la riqueza lingüística en la prensa desde otras perspectivas, tratamientos y marcos de estudio distintos a los que nosotros hemos seguido. En la documentación del proyecto hemos apuntado varias decisiones metodológicas que hemos tenido que tomar a lo largo del estudio: todas son susceptibles de ser revisadas, cuestionadas y replanteadas, y esperamos ver más proyectos en esta dirección para poder contrastar, ampliar y matizar los resultados de nuestra investigación.

En el transcurso del proyecto han ido surgiendo con frecuencia hilos de investigación de los que tirar. Hemos resistido la tentación de desviarnos por caminos que nos alejaban de nuestro objetivo de partida (la riqueza lingüística), pero consideramos imprescindible retomar en el futuro próximo algunas de estas cuestiones para estudiarlas como se merecen. El estudio de los campos semánticos a lo largo del tiempo, la representación del léxico, la evolución de los perfiles lingüísticos y la caracterización temporal, ideológica y regional de los medios de comunicación son asuntos fascinantes que piden líneas de investigación propias y constituyen el camino natural para continuar la senda que hemos abierto con el proyecto Aracne. Las gráficas de la frecuencia relativa y la combinatoria léxica son un aperitivo muy apetecible de lo que podemos llegar a analizar.

La variedad social, geográfica e histórica que nos ofrece el español es un tesoro que merece ser estudiado con todo el detalle que la tecnología y los medios actuales nos brindan. En este sentido, también queremos aprovechar el proyecto Aracne para hacer un llamamiento para que editoriales, organizaciones e instituciones dediquen sus esfuerzos a la digitalización de sus fondos documentales y los pongan a disposición de investigadores y público general. Nadie entendería que el cuadro Las hilanderas estuviera guardado bajo llave en un sótano y lejos del público; muy al contrario, la sociedad invierte un esfuerzo notable en cuidar, difundir y explotar un patrimonio que es de todos y cuya conservación y disfrute enriquece a la sociedad en su conjunto. De igual modo, las hemerotecas son un mina que nos ofrecen una información impagable sobre los más diversos aspectos de nuestra historia, de la evolución del país, del pensamiento, de las inquietudes como sociedad y, en definitiva, de la vida humana en colectividad. Historiadores, lingüistas, sociólogos, periodistas, documentalistas y especialistas e investigadores de muy distintas disciplinas se beneficiarían enormemente de disponer de este valiosísimo material, al que hoy no siempre es fácil acceder ni procesar.

Con el proyecto Aracne, por tanto, damos por inaugurada una nueva línea de trabajo complementaria a la labor que ya realizamos en Fundéu BBVA: la del análisis científico, empírico y riguroso del uso del español en los medios de comunicación.

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