Y los clasificados para las competiciones europeas son...  (CRÓNICA)

Foto: ©Archivo Efe/Kai Försterling

Si los equipos que participan en competiciones europeas se eligieran por votación al final de la temporada, los presidentes, entrenadores y capitanes de cada club asistirían a una gala trajeados y con los nervios a flor de piel, ansiosos por descubrir el contenido del sobre con los ganadores de cada país: «Y los clasificados son…».

Dicha emoción queda diluida este año con el sistema auténtico, que premia a los equipos con justedad, conforme a su mérito y puesto en la tabla clasificatoria: aunque alicientes no faltan para que la última jornada sea vibrante —no en vano, decidirá quién logra el título liguero y quiénes descienden y se salvan—, lo que sí puede anunciarse con seguridad a falta de una semana es la nómina de nuestros representantes en Europa.

Por un lado, el Atlético de Madrid, el Barcelona, el Real Madrid y el Athletic disputarán la Liga de Campeones; por otro, el Sevilla y, con más o menos vacaciones en función de su enfrentamiento directo en la última jornada liguera, la Real Sociedad y el Villarreal competirán en la Liga Europa. ¿Y ya está?, ¿así de fácil?

Desde el punto deportivo, así de sencillo, sí. Sin embargo, si atendemos al buen uso del español, como corresponde a este rincón del idioma, al cubrir esta clase de noticias los medios informativos vacilan respecto a la denominación de estos dos torneos.

Valgan los siguientes ejemplos: «El Athletic gana al Sevilla el pulso por la Liga de Campeones», «Pepe podría perderse la final de la Champions»; «Villarreal y Rayo, el primero con plaza segura en la Liga Europa y el segundo salvado, se miden en El Madrigal», «Benfica y Sevilla jugarán la final de la Euroliga el 14 de mayo» o «El Sevilla solicita jugar la final de la Europa League con una camiseta especial».

¿Cuál es la forma más adecuada? Puesto que los periodistas se expresan en español, parece lógico inclinarse por denominaciones en este idioma. Cierto es que algunos torneos deportivos mantienen su nombre original (el Tour de Francia, por ejemplo, rara vez aparece designado como Vuelta Ciclista a Francia); pero lo habitual es buscar equivalentes en el idioma de llegada.

Así como, en vez de Super Cup World Cup, decimos Supercopa de Europa Copa Mundial o directamente Mundial, del mismo modo lo recomendable será Liga de Campeones, mejor que Champions League; y mejor que Europa League será también Liga Europa, opción correcta gramaticalmente y preferible a Liga de Europa o Euroliga, también válidas, pero mucho menos documentadas para referirse a este torneo de fútbol.

En cualquier caso, como recurso estilístico, no cabe censurar que se alterne Liga de Campeones con la Champions, denominación que no necesita cursiva ni comillas, pese a ser extranjerismo, por tratarse de un nombre propio. En este caso, como se sabe, el periodista español decidió hace años prescindir del League del original.

Respecto a la Liga Europa, en cambio, nadie se refiere a ella a secas como la Europa, sino que, de aparecer en inglés, se menciona con apellido: la Europa League, eso sí, pronunciado las más de las veces a la remanguillé, con un deje a medio camino entre las artes marciales y el pantalón vaquero: /Európa Lí/, parece oírse, como si se escribiera Europa Lee y se mezclaran apellidos o marcas.

No sé si Europa o, en concreto, si España leerá; pero, si el Atlético de Madrid termina alzándose con el título liguero en el emocionantísimo partido contra el Barcelona —no digamos si además gana la Liga de Campeones en Lisboa—, de fijo escribirá una de las páginas más bellas de su historia.

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