Un tuya-mía, con guion intermedio  (CRÓNICA)

Foto: © Agencia Efe/Srdjan Suki

Después de su enfrentamiento en la final de la Eurocopa 2012, España e Italia volvieron a verse anoche las caras en la Copa Confederaciones. El debate durante los días previos se centraba en si Prandelli debía ser fiel a su estilo atacante, como aconsejaba Albertini, o retomar ante España el tradicional cerrojazo italiano, de acuerdo con la opinión más conservadora de Bergomi.

Se oponían a priori dos maneras de entender el fútbol: por un lado, el gusto por el balón y el juego de toque y triangulaciones; por otro, la renuncia a la posesión de la pelota a la espera de un par de contragolpes eficaces. En suma: la pared atacante española contra el muro defensivo italiano. ¿No es un bello misterio que dos palabras sinónimas como pared muro hayan especializado su significado para designar propuestas futbolísticas opuestas?

Y, sin embargo, el periodista deportivo, siempre dispuesto a crear, ha logrado establecer tal distinción.

No solo eso: a fin de evitar repeticiones cansinas, también se las ha ingeniado para inventar como alternativa a pared el sustantivo tuya-mía, con guion, sobremanera original: si lo común es formar compuestos, por ejemplo, por la suma y mezcla de sustantivos, verbos o adjetivos (carricoche, correveidile, agridulce, abrelatas…), un tuya-mía es un compuesto que recoge el diálogo entre el par de jugadores que se ceden y devuelven el balón.

Pese a tratarse de un término más habitual en medios de comunicación orales, poco a poco va colándose en las crónicas de los periódicos, en ocasiones indebidamente sin el guion intermedio: «Un tuya mía entre Xavi y Busquets deja con la boca abierta a los hinchas españoles», donde lo apropiado habría sido emplear el guion, de acuerdo con la Ortografía académica, para dejar claro que es una unidad léxica aún no asentada plenamente por escrito, en la que ambos formantes (tuya mía) se pronuncian con acento propio.

Al final, Prandelli fue valiente y su equipo dominó el juego y superó al de Del Bosque durante buena parte del encuentro. Solo tras el descanso, tras ajustar un sistema de ayudas defensivas a Jordi Alba, la selección española se asentó y, siempre de menos a más, terminó jugando mejor que Italia el tiempo de prolongación. El resto son penaltis y fortuna: una victoria gloriosa para España y una digna reivindicación de Italia, que también mereció ganar.

 

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