riesgo de muerte o para la vida, no de vida

Foto: ©Archivo Efe/Javier Lizon

Las expresiones riesgo de muerte o riesgo para la vida, y no riesgo de vida, son las apropiadas para expresar que una persona corre el peligro de morir.

A menudo se pueden encontrar noticias en las que se emplea la forma inapropiada: «Ningún pasajero corre riesgo de vida», «La ley autoriza a que se interrumpa de forma voluntaria el embarazo si hay riesgo de vida para la gestante» o «Una bomba puso en riesgo de vida a los vecinos».

Según el Diccionario del estudiante, de las Academias de la Lengua, el riesgo es la ‘posibilidad de que ocurra algo malo’, como «El riesgo de accidente aumenta con la velocidad». Es impropio por tanto aplicarlo a algo positivo, como en riesgo de vida, pues el riesgo que se corre es el de perder la vida y no el de vida en sí. Probablemente sea un cruce con giros próximos como la vida corre riesgo (es decir, ‘corre peligro’) o arriesgar la vida.

Sí es posible, en cambio, emplear las preposiciones para o en (riesgo para/en la vida), pues no aluden al daño que puede ocurrir, sino que remiten a la persona o cosa que lo sufriría.

Aunque la sustitución más inmediata en muchos casos es riesgo (o peligro) de muerte, como «Ningún pasajero corre riesgo de muerte», también se pueden reformular las frases para que adquieran pleno sentido: «La ley autoriza a que se interrumpa de forma voluntaria el embarazo si hay riesgo para la vida de la gestante» y «Una bomba puso en riesgo la vida de los vecinos».

 

 

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