Habilitar no siempre es de hábiles  (CRÓNICA)

Foto: ©Archivo Efe/Kai Försterling

El profesor holandés Johan Huizinga empleó la expresión Homo ludens para destacar la importancia esencial del juego entre los seres humanos, el cual favorece en la edad adulta la competitividad propia del deporte, así como la motivación por superarse y mejorar nuestras habilidades.

En este sentido, a la familia léxica de habilidad pertenece el verbo habilitar, que en las informaciones futbolísticas aparece correctamente en frases como «Roberto Lago habilitaba la posición del delantero visitante» o «Villa luego quiere habilitar a Turan, pero se cruza un defensa en el último instante», donde presenta dos significados distintos.

Aunque el Diccionario académico no incluye acepciones específicas del mundo del fútbol, el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española sí viene en nuestro rescate con las siguientes definiciones: por un lado, habilitar puede equivaler a ‘dejar un defensor en posición permitida al atacante por no adelantarse a tiempo para que quede en fuera de juego’; por otro, también se utiliza con el significado de ‘pasar en buenas condiciones el balón a un compañero que está desmarcado’.

Con este último sentido, no obstante, conviene recordar que la preposición que acompaña a habilitar es a, no para, de modo que en «Modric habilita para Cristiano» lo apropiado habría sido escribir «Modric habilita a Cristiano».

No deja de resultar curioso que la acción de habilitar sea involuntaria e inhábil en el sentido de validar la posición de un delantero, pero resulte deliberada y digna de elogios cuando se emplea como sinónimo de centrar o dar a un jugador una asistencia, sustantivo que ha dado el salto del baloncesto al fútbol con el significado de ‘pase que hace un jugador a otro de su misma formación, que consigue marcar o anotar’, de acuerdo con el Diccionario académico.

Menos justificación parece tener la elección de habilitar en el siguiente ejemplo: «Neymar cubre mucho campo, siempre tratando de habilitar espacios para sus compañeros», pues los espacios ni quedan en posición correcta ni reciben centro alguno; más bien, da la impresión de que lo que se pretende expresar es que el jugador brasileño se esfuerza por crear o generar tales espacios.

Apropiados o no, lo cierto es que existen usos a gogó de habilitar. Tantos que, si Johan Huizinga levantara la cabeza, quizá se replantease la expresión que acuñó y sustituyera su Homo ludens por un renovado Homo habilis.

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