demasiado pocas cosas, mejor que demasiadas pocas cosas

Foto: ©Archivo Efe/Michael Reynolds

Cuando demasiado va seguido de poca, pocos o pocas para expresar que algo es escaso en exceso, se recomienda dejarlo invariable: demasiado pocas cosas en lugar de demasiadas pocas cosas.

Tal como explica la Gramática académica, la voz demasiado afecta aquí al adjetivo poco, por lo que funciona como adverbio y, por tanto, es invariable. Puede comprobarse que tiene esta función sustituyendo demasiado por muy, una voz de significado próximo que también es adverbio, como en muy pocas cosas.

En los medios de comunicación no es raro encontrarse variantes en plural y en femenino: «Hay demasiados pocos casos diagnosticados», «Hemos llegado a un tiempo de demasiada poca inversión» o «Se lamenta de que hay demasiadas preguntas y demasiadas pocas respuestas». Por lo expuesto antes, habría sido mejor «demasiado pocos casos», «demasiado poca inversión» y «demasiado pocas respuestas», respectivamente.

Idéntico criterio se aplica a los giros demasiado malas y demasiado buenas cuando se especifica que algo es especialmente bueno o malo, aunque en estos casos hay que tener en cuenta el contexto. En «hay demasiadas malas novelas» se expresa que hay más novelas malas de las que debería, por lo que equivale a «hay demasiadas novelas malas», mientras que en «hay demasiado malas novelas», como una variante menos habitual de «hay novelas demasiado malas», se expresa que hay novelas que son excesivamente malas.

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