Acerbo y acervo son palabras de distinto significado que no conviene confundir.
No es infrecuente encontrar en los medios frases como las siguientes: «Su pretensión no era tanto estar a la última en las vanguardias cuanto ampliar el acerbo cultural del público», «El ácido málico es agresivo, de gusto acervo».
Sin embargo, el adjetivo acerbo [1], que se emplea en el sentido de ‘áspero al gusto’ y ‘cruel, riguroso’, se escribe con b, mientras que acervo [2], con v, es un sustantivo que significa ‘conjunto de bienes morales o culturales acumulados por tradición o herencia’.
Por tanto, en los ejemplos anteriores, lo adecuado hubiera sido decir «Su pretensión no era tanto estar a la última en las vanguardias cuanto ampliar el acervo cultural del público» y «El ácido málico es agresivo, de gusto acerbo».
Por otra parte, se recuerda que, partiendo de la acepción citada, se denomina acervo comunitario al conjunto de normas, jurisprudencia, resoluciones, acuerdos y tratados vigentes en la Unión Europea y que son asumidos por todos los Estados miembros.