Noticias del español

| | |

| Erick Rivera
laprensagráfica. com, El Salvador
Enero del 2007

YO DESCOMPLICO, VOS DESCOMPLICÁS, ÉL DESCOMPLICA…

El periodista y escritor Álex Grijelmo publicó a mediados del 2006 su Gramática descomplicada. El libro enseña esta ciencia, pero también se plantea una crítica tácita hacia las formas casi ortodoxas de la enseñanza del idioma, que alejan a muchos de los estudios de la palabra.


Recuerda José Luis Menjívar, a sus 61 años de edad y sentado frente a una taza de café, en su casa de la colonia Miramonte, en San Salvador: «Uno decía: ' Verbo', y siempre era como empezar a hablar de matemáticas; o decía: 'Adjetivo', y la misma carambada. Y por más que uno hablaba de cosas y sufijos y prefijos y gramáticas y no sé qué, era por gusto. Esto era así en todo el tercer ciclo». Sí, es un profesor de lenguaje y literatura de El Salvador. Se retiró el año pasado, pero aún habla sobre el «bendito problema» de

enseñar gramática.

¿Cuál es ese problema con esta ciencia (el Diccionario de la lengua española la define así, como ciencia)?, si ni es física, ni matemática, ni química, pero, aun así, ha causado problemas a diestra y siniestra.

A la mitad del año pasado, el sello editorial Taurus, del español Grupo Prisa (que también aglutina a la famosa marca Alfaguara) lanzaba al mercado hispano La gramática descomplicada, de Álex Grijelmo. Él es un

periodista, cultor de la lengua castellana, profesor y escritor.

Ya desde el título, plantea una primera pedrada de crítica al oficialismo del español: «La gramática descomplicada usa en su título una palabra que —al menos en el momento de editarse este libro— no aparece en el Diccionario de la lengua española: 'Descomplicada'. Sin embargo, representa una formación legítima,creada con los recursos de nuestro idioma, y es vocablo común en algunos países de América, especialmente en Colombia».

De entrada, este divorcio con la casi Biblia del idioma augura una tesis que se irá formando en grandes partes del texto, pues, pese a «enseñar» gramática, también se planta de hecho contra la forma en que históricamente esta ha sido enseñada en el mundo hispanohablante.

¿Es el método el problema a la hora de entender esta ciencia? Pues parece que sí, y por lo menos así lo dejan entrever Grijelmo y otros conocedores.

El verbo «complicar»… complica

Cuando de gramática se habla, hay que entender que es el estudio de los elementos de una lengua y sus combinaciones, sus estructuras, sus engranajes, etc. Entran en juego conceptos como la sintaxis (que enseña a coordinar y unir las palabras para formar las oraciones, según el diccionario) que no siempre han ido de la mano con las sanas intenciones de aprender.

«Puede ser complicado (aprender y enseñar gramática a niños o adultos) porque no es significativo para el niño una serie de listas de verbos, conjugaciones, estructuras o reglas, y más aún cuando en su interacción o comunicación cotidianas no les son imprescindibles o necesarios». Así piensa Martha Isabel Roa Rubiano, una profesora colombiana becaria de la Academia de la Lengua y máster en lingüística.

De algún modo, el ser humano posee una habilidad innata para el lenguaje, es la entrada del conocimiento y la razón más importante de su culturización; sin embargo, ¿quién va preguntándose por ahí qué es un sufijo? ¿O quién, pese a crear cientos y miles de oraciones en su vida, se plantea si hay o no un predicado nominal o predicativo? El problema, como señala Rubiano, es que «no es una necesidad», pero no se llega hasta ahí con esto.

Los profesores se complican, «primero porque muchos de ellos ni siquiera saben lo que van a enseñar, apenas lo leen media hora o en el mejor de los casos, el día anterior; y luego, solo lo repiten de la manera más aburrida a sus estudiantes. Además de que se complican ellos mismos, complican a los chicos, porque puede que exista un tema un poco complejo y sea supernecesario explicarlo —como por ejemplo algunas categorías gramaticales (sustantivo, verbo, adjetivo, etc.), en especial en primaria, aunque sea solo como información, y transforman el tema en una pastoral poco motivante», añade la colombiana.

La gramática de Grijelmo incluso obvia el tema de la fonología, ese «apartado» en el que se habla de la manera en que pronunciamos los sonidos que conforman el lenguaje (ajá, esas feísimas palabras como «fricativas»,«oclusivas», etc.). Y lo obvia porque su objetivo es condensar de algún modo un estudio que puede enseñarse con mayor facilidad y, tal vez, con mejores resultados.

Habría que «dejar de verlo como algo destinado solo para eruditos, o como algo aburrido o sin utilidad, buscar la manera de aunar esfuerzos de varias disciplinas (volver la mirada a la multidisciplinariedad para rescatar la

lectura y la escritura, ámbitos que se hallan en estrecha relación con la gramática), capacitar a los docentes en conocimientos y en metodologías novedosas y alternativas». Estas, entre otras alternativas, son las que

identifica el profesor de lengua y redacción en la Universidad Centroamericana (UCA) Manuel Fernando Velasco.

Es improbable que una ciencia se enseñe con «facilidad», pero sí se puede buscar que el acceso de conocimiento sea más cómodo para el común de los estudiantes.

La gramática, por su casi necesidad memorística y crecimiento en la complejidad mientras más se va conociendo de ella, es la matemática del idioma. Pero esto no significa que no pueda ser enseñada con mejores maneras y con la meta puesta en el entendimiento de las relaciones que gobiernan a las palabras.

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: