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| Enrique Badosa
abc.es, España
Martes, 19 de diciembre del 2006

YA SE HA DADO EL «PAS DE PUÇA»

PUES no se consigue poca precisión por lo que atañe al cómputo del tiempo. Sea el cronológico, sea el meteorológico, éste que algún radiofonista encuentra difícil de pronunciar, y se decide por «meterológico». Se ha optado tanto por la simplificación que incluso se quiso proponer a la Real Academia Española de la lengua. Todo sea por la pereza verbal, la misma que ha llevado, ya sin remedio, a lo de «paralímpico» en lugar de lo correcto: «paraolímpico», algo según se ve impronunciable por los profesionales del buen pronunciar. Aunque no es de esto de lo que me propongo decir algo, sino de la percepción y medida del tiempo, sea el del reloj, sea el de la luz cotidiana, reloj no poco preciso.


Tiempo cósmico, trillones de años luz… Y el tiempo mínimo que se mide en nanosegundos, tan inimaginables como las magnitudes siderales. Y el tiempo cuyo paso percibimos con las estaciones, en un día tras día que a veces parece estancado, ¿cómo ahora mismo? ¡Pero si en seguida es de noche, y aún no estamos en invierno…! Cierto, Sin embargo, a partir del próximo pasado día 13 -¡Santa Lucía nos valga, y no por lo supuestamente nefasto del 13!-, a partir de ese día ya deja de ser tan oscura la oscuridad de la tarde. La tarde, ese periodo de tiempo que, por mor del dichoso cambio de hora, se va imponiendo llamar «tarde noche», cuando disponemos nada menos que del bello término «atardecer». A partir de tal fecha la sin duda campesina «vox populi» asegura que «Per Santa Llucia un pas de puça». O sea que ya se nos regala con más luz, incluso antes de comenzar el invierno.

Sin duda, unos segundos de luz, puede que nanosegundos, pero más luz, y esto aunque no lo percibamos. ¿Que qué ganaremos con saberlo, si precisamente ahora, con la llegada del invierno, incluso el aire se nos antoja oscuro, sin duda por mor del frío? Pues me parece que algo ganamos al saber que se ha dado el «paso de pulga». Ese mismo que muy pronto será el «pasito de bueyes», según el decir campesino del agro de habla castellana. Este avance que se da «pa Reyes», todo con la elisión y la ruptura preposicionales. Como los demás humanos, también estoy envuelto por los invernales oscureceres que diríamos inacabables. Vemos o creemos o queremos ver una luz de primavera al fondo de unos meses que aún son futuro, pero la digamos tiniebla hiemal sigue y seguirá pertinaz. Con todo esto el «pas de puça», el «pasito de bueyes» y muy pronto -en el cercano San Julián- el «pasito cabal», se irá afirmando una esperanza que casi parece imposible esperar: la de la luz de primavera.

Finales de año, y el tiempo lo sentimos encogido, acurrucado, con la misma necesidad de abrigo que nosotros, Pero ya se ve irguiendo poco a poco, merced a esos «pasos» que bien pueden ser estímulo y metáfora de un erguirnos contra todo el frío que si pesa en el cuerpo, no debe pesar en el alma. Un nanosegundo de luz puede iluminar muchísimo.

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