Noticias del español

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| Magí Camps
La Vanguardia, España
Lunes, 14 de junio del 2010

Y LLEGÓ EL TIJERETAZO

Los disgustos que nos da el Gobierno son, a base de emplear el sufijo '-azo', un golpe tras otro.


Nunca a la cama irás sin aprender una cosa más. Y justamente, en las recientes jornadas de la Fundéu BBVA y la Fundación San Millán sobre lengua y periodismo, aprendí curiosidades sobre el sufijo -azo. Allí, Susana Guerrero, profesora de la Universidad de Málaga, glosó su productividad. «A los periodistas les encanta y le sacan mucho rendimiento», afirmó. Es un aumentativo que tanto sirve en sentido positivo como negativo. En el ámbito futbolístico, por ejemplo, se constata su uso intensificador en palabras como partidazo, golazo y porterazo. En otros ámbitos están la artistaza y la notaza. Y en sentido negativo, escandalazo o ladronazo.

Mientras escuchaba a la profesora, me venían más palabras a la cabeza y fue entonces cuando uno de los asistentes corrigió a Guerrero para decirle que eso no era ninguna novedad, que ya en el pasado ese sufijo se había mostrado muy productivo. Para ello citó manotazo, puñetazo o escobazo. «Y cuánta razón tiene», pensé yo para mis adentros.

Fue entonces cuando Leonardo Gómez Torrego pidió la palabra y contradijo al cuestionador y a mis pensamientos. El doctor Torrego —autor de los dos volúmenes extremadamente prácticos titulados Manual de español correcto (Arco Libros)— especificó que hay dos tipos de sufijo -azo: el que había descrito la doctora Guerrero, que tiene flexión de femenino (un cochazo y una motoraza), y otro que sólo es masculino y que, a partir de un nombre, forma otro nombre que adquiere el sentido de golpe: codazo (golpe de codo), zapatazo (golpe de zapato) o martillazo (golpe de martillo). Gómez Torrego lo ilustró con el ejemplo de gripazo. Al ser gripe palabra femenina, cuando una persona pasa una gripe muy fuerte se podría decir que ha sufrido una gripaza. En cambio, se habla de gripazo, porque se emplea el segundo sufijo con el sentido de golpe de gripe.

Para mayor deleite, no pude evitar echar un vistazo a la Nueva gramática de la lengua española. Manual (Espasa), obra recién publicada de dimensiones más prácticas que la gramática completa, y en la que también ha colaborado Gómez Torrego. En este manual se encuentran más ejemplos, tanto intensificadores (articulazo, estilazo, tipazo; y aún con la variante -azas: bocazas, manazas), como con el sentido de golpe (bastonazo, garrotazo, lengüetazo).

En este último apartado caben todos los disgustos a base de golpes que nos da el Gobierno: decretazo, pensionazo, tijeretazo… Lo dicho: muy productivo; a veces, demasiado.

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