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| Rafael Platero Diario La Prensa (Honduras) Martes, 31 de Enero del 2006

Y ES ASÍ COMO TENEMOS DICCIONARIO

Tan nuestro como Lempira es adundarse, sí, esa palabra es un hondureñismo y está reconocido por la Real Academia Española y significamos con ese vocablo: atontarse. En la vigésima segunda edición del diccionario de la Real Academia Española, 2001, hacemos una valiosa aportación al mundo de habla hispana: 1950 hondureñismos incorporados. Ya en la edición vigésima primera, 1992, se registraban 302. Hoy encontramos unos dos mil 782 incluyendo 400 gentilicios hondureños, lo que nos convierte en uno de los países que más elementos léxicos nuevos contribuyó en la última edición del diccionario de la Real Academia Española.


Gracias a la gentileza del poeta óscar Acosta, director de la Academia Hondureña de la Lengua, tenemos en nuestro poder, para deleitarnos y aprender, el Diccionario de Hondureñismos editado por la Academia Hondureña de la Lengua y con el cual la Academia: «Hace entrega al pueblo hondureño de su patrimonio lexicográfico producto de su práctica cultural y social. La lengua es del pueblo que la habla, día a día se hace la lengua. Estos hondureñismos son testimonio fiel de la identidad, la idiosincrasia, el ingenio y la creatividad del pueblo».

Gracias a esos hondureñismos Jaime Martínez es aviador o sea: Que gobierna un aparato de aviación, especialmente por estar provisto de una licencia para ello. Anote usted el ingenio popular en este hondureñismo: Barco: Profesor benévolo al dar las calificaciones.

Ese Presidente fue un barzón dijo más de algún hondureño al referirse a uno de nuestros gobernantes pasados, connotando con ello que era vago, que no le gustaba trabajar.

Y a quienes defienden o quieren más a los gringos que los mismos gringos les decimos gringueros y al grupo de personas que inesperadamente se presenta, de una vez y sin orden, en un lugar o evento, le decimos grulla.

Y a quienes actúan ilegalmente para agenciarse dinero, puestos o privilegios incorporamos al diccionario de la Real Academia de la Lengua el hondureñismo movidoso.

De manera coloquial ya estarán utilizando en algún lugar en donde se hable español el hondureñismo pumpunear, para indicar que una persona se golpea el pecho en señal de arrepentimiento. Y cuando alguien está tosiendo le dirán tosijoso o tosijosa atendiendo nuestra forma de hablar. Zaperoco, yardero, vistada, turunca, sobrefunda, sobijar, quebrancina, orejismo, lavatrastos, jate, jeme, empiezo, entre otros son los hondureñismos reconocidos, y para hablar en el lenguaje de candidato a alcalde de la Gran Aldea Urbanizada: enchachar.

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