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| Mónica Percivale
Opiniones de Vanguardia (Montevideo, Uruguay)
Miércoles, 22 de febrero del 2006

VIOLENCIA DOMESTICA, VIOLENCIA CONTRA LA MUJER, VIOLENCIA DE GÉNERO

Durante los últimos años, se ha hecho común en los medios académicos usar la palabra género en lugar de sexo, para referirse a los papeles que la sociedad atribuye tradicionalmente a hombres y mujeres y que, en última instancia, se derivan siempre del sexo.


En efecto, el uso de género es, en este caso, un inadecuado calco semántico del inglés gender. En español, el género define apenas un accidente gramatical que modifica los sustantivos y determina su concordancia con artículos y adjetivos y que, en la mayoría de los casos, tiene poco que ver con el sexo.


La Real Academia tocó este punto al tratar recientemente sobre la denominación de un proyecto de ley sobre la «violencia de género» presentado recientemente en España y explicó que en la tradición cultural y lingüística española el significado de la palabra sexo no se limita al aspecto sexual sino que abarca también los atributos que la naturaleza, la sociedad y la cultura confieren a hombres y mujeres así como a los seres vivos de las especies que presentan diversidad sexual.

La semántica poco nos ayuda en esta intricada realidad que nada tiene que ver con el lenguaje en que la tratemos. La violencia en contra de la mujer es parte de nuestra sociedad, y no solo comprende o se limita al abuso físico.

La mujer es violentada cuando a diario vemos anuncios de automóviles en los que para asegurar un mejor índice de ventas, se utiliza a una mujer en claras poses sexuales esto basado en que el mercado comprador es básicamente masculino.

En la Provincia de Ontario, Canadá, se estima que el 95 % de la decisión respecto a la compra de un nuevo vehículo en el núcleo familiar es tomada por el hombre. La mujer es victima de violencia cuando subliminalmente es condicionada a encajar en determinado talle para encajar en la sociedad.

Las cifras de violencia domestica son alarmantes, y estas solo reflejan el numero de mujeres que han sido golpeada por su pareja, las estadísticas no consideran el abuso emocional.

Existen muchos mitos en torno al abuso domestico, y todos en algún momento nos hemos hecho eco de ellos, hemos sin duda pensado que ocurre en otras sociedades no en la nuestra, que es producto de la educación, o que solo existe en las mas bajas esferas sociales.

Y sin duda sin que ello nos lleve a justificarlo, todos hemos pensado que el hombre que ha abusado de su pareja, lo ha hecho porque perdió el control frente a una situación.

Desafortunadamente todos esos mitos no son más que eso, porque si reflejaran la realidad, estaríamos mucho mas cerca de resolver el serio problema de la violencia domestica, que se padece hoy como desde siempre en el mundo entero.

La violencia de género es la causa de muerte de 3 a 6 mujeres por mes en Ontario, Canadá, a manos de su pareja heterosexual actual o pasada.

Nunca es responsabilidad de la víctima, y si emerge por un problema de control, pero yace en la necesidad de controlar del perpetrador, no en su perdida.

El abuso doméstico es un comportamiento aprendido, por ende, modificable y por sobretodas las consideraciones, es una opción.

La comunidad tiene la obligación de aprender acerca de la violencia domestica, que afecta no solamente a la mujer, sino a los niños que crecen en el mejor de los escenarios como testigos de esa violencia, si es que podemos decir que un niño que presencia violencia física en contra de su madre a manos de su padre puede definirse meramente como testigo.

El espinoso tema de la violencia doméstica necesita de la solidaridad de toda la comunidad, porque es a ella toda a quien la afecta, desde la víctima por obvias razones, los niños que lo viven sin la opción de salida, hasta el mismo perpetrador que ha asumido de alguna manera un concepto permisivo para defensa y justificación de sus acciones.

Quizás el primer paso para exterminar este mal, este en su definición, no es violencia doméstica, violencia contra la mujer o violencia de género, es violencia contra la sociedad.

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