Noticias del español

| |

| Rafael Diaz Casanova
eluniversal.com, Venezuela
Viernes, 30 de octubre del 2009

VERBOS RETRÓGRADOS

Los idiomas son como seres vivos. Nacen y crecen. Si se los descuida, mueren. En el ínterin se pervierten.


En nuestro idioma, el español o castellano, como prefiramos nombrarlo, existen tanto la Real Academia Española como sus correspondientes nacionales que esparcidas por toda la faz de la tierra tiene la misión de cuidar el correcto crecimiento de nuestra lengua.

A diferencia del idioma inglés, las palabras que se intentan incorporar al idioma tienen que esperar un tiempo razonable, para que las autoridades las acepten. Eso no quiere decir que como dogmatizan algunos, una palabra no pueda ser utilizada si no aparece en el DRAE. Eso no es verdad.

Como dijimos en líneas anteriores, desde que surge una nueva palabra, hasta que aparece «consagrada» en el Diccionario de la lengua, transcurre un lapso, a veces demasiado largo.

Para que una palabra tenga méritos de nacimiento y vida se hace necesario que añada valor al idioma, es decir, que su empleo describa con mayor precisión eventos que en el pasado se explicaban con otra palabra.

El desarrollo tecnológico, que primordialmente se sucede en latitudes donde se emplean otros idiomas, ha aportado muchísimas nuevas voces al castellano. Solo a manera de ejemplo mencionaremos cómo se puede decir mejor y más fácilmente: Voy a faxearte un documento.

Por otra parte, encontramos varias voces que pueden devenir del inglés o pertenecen a un extraño grupo que verbalizan(*) sustantivos que provinieron de verbos y nos aparece lo que aquí llamamos «verbos retrógrados».

Pecando de exclusivistas nos vamos a referir a tres verbos que se utilizan primordialmente en la jerga bancaria.

Comenzamos con el horripilante aperturar, con el que se invita a un cliente para que inicie una relación a través de una cuenta bancaria. Preguntamos: ¿Qué le añade aperturar al fácil verbo abrir, de donde se deriva el sustantivo apertura?

Seguimos con el desagradable y espantoso accesar, que tiene su mayor uso en el lenguaje computacional, no sabemos si su uso deviene del verbo inglés to access, común en los manuales técnicos de computación o es la verbalización(*) de acceso, sustantivo que proviene de acceder. Gracias a Dios que hemos notado un cuidado especial, en los últimos tiempos, en el lenguaje radial y televisado donde cada día más, se utiliza la forma correcta.

Terminamos el pasaje por la jerga bancaria con el poco deseado direccionar que se produce al transformar en verbo el sustantivo dirección que natural y graciosamente proviene del estupendo dirigir.

El otro día, mientras íbamos conduciendo nuestro vehículo, escuchamos a una experta en infusiones. Con mucha gracia y poco acierto utilizó el verbo infusionar, cuando la expresión correcta es infundir y el verbo utilizado, pensamos, no le añade ningún valor al idioma.

Existen muchos otros verbos que hoy están aceptados por las academias y aparecen consignados en el DRAE; nos produce cierto escozor al escucharlos: Accionar por actuar, colisionar por colidir, ofertar por ofrecer y promocionar por promover, son solo unos pocos ejemplos de verbos que tratamos de evitar. Para decir algo, son poco elegantes. Las academias las aceptan y notamos que se les trata con significados un tanto particularizados.

Cuidar el idioma es responsabilidad de todos, ejerzamos su protección y mejor desarrollo.

(*) Utilizamos el verbalizar con un significado un tanto diferente al que se enuncia en el DRAE.

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: