Noticias del español

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| Mayte Méndez. La Opinión  de Tenerife (España)

Verbos para ¿vestir? noticias

Humberto Hernández presenta Norma lingüística y español de Canarias. Manual de consulta para periodistas

 

Palabras cuyos significados a veces se confunden en medio de un mar de noticias. Expresiones incorrectas que se presentan ante la sociedad como válidas tras superar las barreras invisibles del tiempo y del uso. Los adverbios, los prefijos, los sustantivos, las locuciones verbales y las voces que ayudan a construir las noticias se han convertido —tanto con sus dudas como con sus errores— en el principal objeto de análisis del nuevo libro de Humberto Hernández, Norma lingüística y español de Canarias. Manual de consulta para periodistas.

La obra, que se presentará hoy a las 20:00 horas en la sede de Presidencia del Gobierno de Canarias, pretende «contribuir a poner en valor lingüístico el oficio de comunicador».

De este modo, el catedrático en Filología Española y decano de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de La Laguna recuerda la necesidad de que «expresión y contenido» vayan de la mano. «No creo que con una mala expresión pueda comunicarse un buen contenido. Son dos caras de una misma moneda», asegura Hernández que —sentado en su despacho— recupera de su memoria una frase del gran García Márquez: «La mejor noticia no es siempre la que se da primero sino muchas veces la que se da mejor». Esa idea, considera, ha de estar presente en todo buen comunicador.

Credibilidad en el lenguaje. Y es que, Humberto Hernández —quien en la presentación de esta tarde estará arropado por el académico de la Real Academia Española (RAE), Manuel Alvar, y por el presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero— no duda en afirmar que tanto el periodista como el medio en el que trabaja «pierden credibilidad con las erratas». De ahí, que haya querido elaborar este trabajo, una publicación que en la medida de lo posible intenta evitar que el periodista «tropiece con los obstáculos más cotidianos en el uso de nuestro idioma».

Tras volver a tomar como ejemplo de su discurso una frase de otro de los maestros del periodismo —«Si cuidas el lenguaje, la ética viene en consonancia porque la responsabilidad empieza por la herramienta que maneja» (Tomás Eloy)—, Humberto Hernández explica que este nuevo libro impulsado por la Asociación de la Prensa de Santa Cruz de Tenerife «no es muy normativo» y que en él se presentan los casos, las dudas nacidas en una redacción a través de distintos ejemplos.

El español más vivo. «Considero que la lengua de los medios de comunicación es el español más vivo y para mí, como filólogo, como lingüista, es la mejor forma de documentación», confiesa el profesor quien aclara que «en aquellos periódicos en los que existe la figura del defensor del lector, la reclamación más generalizada está relacionada con el uso de la lengua por parte de los periodistas. Es algo que reclamamos, no solo los filólogos, sino también los ciudadanos».

Respecto a las cuestiones que se recogen en este volumen, Humberto Hernández también destaca que muchas de las dudas planteadas «están relacionadas con el uso del español de Canarias». «Los canarismos deben usarse, pero éstos han de estar bien contextualizados para que cualquier lector de un periódico, sea de donde sea, pueda entenderlo», agrega.

Dudas que asaltan al informador

«El ejercicio del periodismo suele asemejarse a una carrera de relevos en la que por el camino es frecuente que se caiga el testigo del lenguaje apropiado», se destaca en la contraportada de Norma lingüística y español de Canarias, libro en el que Humberto Hernández rescata algunas de las principales dudas que, en los últimos tiempos, se le pasan por la cabeza a los periodistas. «La mayoría suelen ser cuestiones relacionadas con el léxico y con la gramática», apunta el profesor de Lengua. «Hay un aspecto gramatical que se está extendiendo muchísimo, que es el de infinitivo de generalización (terminar diciendo que)», continúa el catedrático que subraya que también «están avanzando de forma exagerada los problemas con el dequeísmo y con los queísmos y el confundir los números ordinales con los partitivos». Además de ello, en este trabajo de investigación se recuerda la confusión y el mal uso, por ejemplo, del distributivo sendos.

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