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| Alí Medina Machado
Diario el Tiempo (Venezuela)
Viernes, 29 de agosto del 2008

UNA SISTEMATIZACIÓN GRAMATICAL (III)

En la antigüedad la gramática buscaba literalmente el conocimiento lógico y filosófico de la lengua. En la Edad Media, era considerada como una de las artes liberales. En la actualidad es tenida como una ciencia de la estructura de la lengua.


Esta última definición indica su profunda condición científica y de investigación. Postula a la gramática como ciencia generativa y ciencia de transformación que concibe el lenguaje como productividad y formula reglas para la creación y transformación de frases, con un rigor y un dominio tan complejos y globalizador que algunos investigadores (J. Kristeva, por ejemplo) la han aplicado al análisis literario.

A través del tiempo, la concepción gramatical ha venido sufriendo un constante proceso de cambios que la llevan indefectiblemente de lo normativo y dogmático hasta lo científico y técnico. Es lógico que así sea, por cuanto las exigencias de la transmutación y el permanente fluir de las ciencias, determinan tales metamorfosis operacionales en todas las actividades y propuestas científicas. Lo gramatical no ha sido la excepción, aparece modernamente en constante movimiento, permutando y reacomodando con todo rigor metodológico hasta los niveles estructurales, generativos y funcionales y de otras denominaciones, con que se asume la terminología lingüística en la actualidad.

La inquietud y la interrogante del individuo ante el lenguaje en su esencia y en su praxis, hasta llegar a este estado en que encontramos a la ciencia gramatical y sus diversas tendencias actuales, es descrita en su momento, por la investigadora Ofelia Kovacci, en los siguientes términos; «Aunque no todos los estudios gramaticales de la actualidad se encuadran en el estructuralismo, lo adoptamos como marco de referencia para nuestra reseña de las tendencias de la gramática; es en este marco donde la gramática ha adquirido status científico con derecho propio, —se ha constituido como disciplina dentro de la ciencia lingüística— dejando de ser subsidiaria de la filosofía o la psicología».

En las ciencias gramaticales todo está codificado en una serie de hechos preexistentes (reglas y combinaciones) que es menester conocer para actuar competentemente, con suficiencia en la práctica cotidiana de la comunicación. El código de la lengua se integra por áreas determinadas. Cada una con su propia configuración, es un repertorio, es decir, un conjunto de señales y unas reglas de combinación para relacionarlas y producir mensajes.

Entendida la lengua como repertorio de posibilidades entre las cuales el hablante elige constantemente al producir sus comunicaciones (acto verbal), se explica la tendencia de muchos lingüistas a utilizar los términos código y mensaje en lugar de lengua y habla(…) El código tiene la ventaja de carecer de las acepciones del término lengua y en consecuencia evitar los malentendidos tan frecuentes. Lo mismo ocurre con el término mensaje en relación al equívoco término habla. De esta manera el código sería el bagaje de conocimientos de la lengua que permite la construcción y producción de mensajes, y mensaje sería cualquier secuencia de sonidos portadora de significado que sirve para la comunicación.

Todo tejido discursivo elaborado con los elementos léxicos de la lengua, es posible constituirlo mediante un proceso de acomodación que va relacionando los términos morfológicos hasta la configuración estructural sintáctica propuesta. El procedimiento requiere una articulación que parte desde las unidades distintivas pequeñas, los fonemas (unidades mínimas sonoras). Desde allí arranca la construcción oracional y/o textual, procurando siempre un sentido cabal conveniente a la captación e interpretación del mensaje por el receptor.

Vemos así que la gramática es ciencia, ciencia en sí y por sí, constituida fundamentalmente por dos vertientes definitivamente integradas: la morfología y la sintaxis. Dice Ernesto Carratalá sobre este particular, lo siguiente: «la morfosintaxis es una parte de la lingüística, que encara el estudio de la palabra desde el punto de vista y su interrelación de su forma y su función, y la eventual repercusión de esta última en la circulación y aún en el orden del decurso dentro de esa estructura armónica que es el lenguaje».

Así, hoy, podemos enfrentamos con toda rigurosidad y armonía científicas, a los pormenores de la teoría gramatical; inmiscuirnos con las exigencias que postula la ciencia, a una disciplina que sí bien la tropezamos cargada de abstracciones y simbolismos, aflora en sus realizaciones como un constante fluir del pensamiento: la gramática, forma y función combinatorias que nos permite construir los mundos infinitos de la expresión humana; disciplina que sustenta en su interior el poder de la palabra y la fuerza de la frase, a la que provee de libertad, las agrupa y las transforma en su hilación en las vertientes del discurso con el cual el hombre habla al mundo y lo sostiene.

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