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| Arturo Ortega Morán
elporvenir.com.mx, México
Domingo, 8 de febrero del 2009

UNA DE PERROS

En tiempos que se pierden en la historia, el perro se decidió a ser el mejor amigo del hombre. Esta larga amistad...


Esta larga amistad, por necesidad ha dejado huellas en el lenguaje; algunas siguen a la vista y otras, ya han sido cubiertas por el polvo del tiempo.

Al perro lo reconocemos por su tenacidad y bravura, por eso, ser un perro es ser tenaz y apasionado en la defensa de alguna causa.

Aunque aquí nos llega el recuerdo de aquel presidente, que ante todo el país (México), prometió defender a nuestra moneda como un perro.

Por la sarta de devaluaciones que vinieron después, aprendimos que no todo lo que ladra, es perro (paremiología personal).

Ser un perro, también se ha usado con tintes despectivos. Como ejemplo antiguo, podemos mencionar una de las acepciones que para la palabra, daba el Diccionario de Autoridades de 1737: Perro: 'Metafóricamente se da este nombre por ignominia, afrenta y desprecio, especialmente a los Moros y Judíos'.

Cuando alguien no aprovecha algo y no deja que otro lo aproveche, se dice que es como el perro del hortelano, y a veces se añade: que ni come, ni deja comer.

Algunos piensan que este dicho procede de una famosa obra de Lope de Vega (1562-1635), que precisamente así se llama: El perro del hortelano.

La verdad es que, es al revés, Lope de Vega tomó el título de un decir muy antiguo, lo demuestra así un texto que es anterior al nacimiento de este autor.

En 1528, de la pluma de Juan Justiniano salieron estas letras: «…porque de otra manera ni tú vivirás, ni dejarás vivir a tu marido, hecha perro del hortelano».

Gonzalo Correas, en 1617, documentó lo que muy probablemente fue el dicho original: «El perro del ortelano, ke ni kome las verzas (coles) ni las dexa komer al estraño».

En la España medieval, abundaron refranes que involucraron a los perros. Algunos los seguimos usando con ligeras variantes.

Por ejemplo: Perro ladrador, nunka buen mordedor, A otro perro kon ese gueso, ke éste ia está rroído, El dinero haze bailar al perro.

Otros dichos, ya han desaparecido pero vale la pena saber de ellos. Estos son algunos: A karne de lobo, diente de perro, Al primero muerde el perro, Ansí os podéis kedar komo el perro de Ézixa, ke mirando la luna se sekó pensando ke era manteka, Amor de rramera, halago de perro, amistad de fraile, konbite de mesonero, no puede ser ke no te kueste dinero.

También hay que decir que los perros, a través de los siglos, han surtido de mordidas al género humano (¡ah!, pa´amiguitos).

Esto ha sido causa de temor en muchas personas ante estos animales. Me cuenta mi tía, Conchita Ortega, que su abuelita —mi bisabuela—, le tenía pavor a los perros.

Por eso, al estar frente a uno, para sentirse protegida recurría a este conjuro: Perro en ti, Dios en mí, la sangre de Cristo nos favorezca de ti.

En fin, el perro ha sabido hacerse presente en las distintas facetas humanas, y, el humor no es la excepción.

Aquí recuerdo a un gran amigo, Ovidio Molina Chapa, que al dar sus impresiones acerca de un viaje a las Vegas dijo : Te sientes como perro de carnicero. Todo el día viendo carne y en la noche… cenas pellejo.

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