Noticias del español

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Graciela Melgarejo

www.lanacion.com

Lunes, 11 de junio del 2012

UN SIMPLE ACTO DE CONTRICIÓN BASTA


Borges viene siempre al rescate cuando se trata de dar ejemplos de buen decir en la maravillosa lengua que nos acuna, el español.


Claro que no siempre nuestro gran escritor fue comprendido en todo el mundo hispanohablante. A propósito de una recomendación de Fundéu, que desarrollamos más abajo, un ejemplo de cómo con la mejor intención se pueden cometer erratas (o errores). En 1984, se publicaron en España las Obras Completas de Borges en Círculo de Lectores. En el final de uno de sus cuentos más conocidos, y más bellos, El jardín de senderos que se bifurcan, la frase final, de antología, figuraba así: «No sabe (nadie puede saber) mi innumerable contribución y cansancio». Pues no, no había habido ninguna «contribución» de parte del narrador (Yu Tsun), porque la frase original, la que escribió Borges desde luego, es: «No sabe (nadie puede saber) mi innumerable contrición y cansancio».

 

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