Noticias del español

| | | |

| El Nuevo Diario (Nicaragua)

¡Un piquinyuqui a la salud del español nica!

La tercera edición del Diccionario del español de Nicaragua se presentará mañana jueves, a las 6.30 h, en el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica, y ya su autor, Francisco Arellano Oviedo, tiene listo un voluminoso cargamento de palabras nacionales y de otras vecindades para una cuarta publicación del DEN.

Secretario de la Academia Nicaragüense de la Lengua parece que no sólo está detrás de su escritorio, con bibliotecas de paredes, sumergido únicamente en sus estudios lingüísticos, pues mantiene un pulso constante de nuestro idioma. La tercera edición de esta obra lexicográfica cuenta con 7.552 palabras o lemas y 14.008 acepciones. De acuerdo con el también miembro de la ANL, Fernando Silva, es una obra con rigor científico.

Es el tercer volumen que sale en menos de dos años. ¿Significa que el habla sigue vivita y coleando, además de creciendo?

En el 2007 hubo correcciones de textos, incrementos y acepciones. Hay nuevos términos, algunos novedosos, y lo que ocurre es que no hemos podido llegar al ciento por ciento de los lemas, no lo hemos podido incluir por múltiples razones. A pesar de que ha habido diligencia en la búsqueda de estas palabras, es difícil.

A diario nacen cantidades de palabras, pero no todas se pueden incluir, porque algunas tienen vida efímera, ejemplo: en los colegios, los jóvenes usan una jerga, y luego, dos años después, nadie se acuerda de esas palabras.

Por lo general se adoptan nuevos criterios, y es que el término tenga una vigencia de cinco años. Que esté en uso.

¿Qué hace que una palabra se expanda y no quede reducida a un ámbito?

Muchas veces es por los medios de comunicación social —la radio, prensa, televisión— que llegan a multitudes y se quedan esos términos, a diferencia de unas palabras que nacen de un sector del campo, y que las usa una comunidad y están ahí, pero usadas por un número relativamente pequeño de la población. Muchas veces un escritor lanza una palabra y esa palabra permanece.

¿Cuánto ayuda esto al vigor de la lengua nica o cuánto la afecta?

En todos los tiempos ha habido dinamismo en la creatividad de palabras, y ese dinamismo en nuestros días se ve acelerado por los medios de comunicación. Palabras que se dicen en México en un momento dado, las tenemos aquí, es muy rápido.

Y toda palabra, pues, tiene sus características expresivas, que contribuyen a dar riquezas al idioma, no importa que venga de una persona que tiene impropiedad en su comunicación. Hay un hecho: quienes más modifican las lenguas, son quienes tienen menos propiedad sobre la misma, como es el sector del campo. El sector de extranjeros, va pronunciando mal, y se queda esa palabra.

Lo podemos ver en el uso inadecuado de la lengua, que es la vez fuente de su misma riqueza. Cuando teníamos la lengua madre, el latín, se produjo el latín vulgar, y de ahí proviene el español, es decir, no surge del latín clásico. El latín vulgar era del pueblo, es decir, del que menos propiedad tenía sobre el latín. Es lo que hace evolucionar la lengua y producir ese fenómeno lingüístico.

El académico enfatiza que la impropiedad es la que da origen a nuevos términos y a nuevas formas. Y el uso es el que determina más tarde su corrección, si es correcto o no es.

«Éste es un diccionario eminentemente descriptivo, es decir, que su primer objetivo es describir lo que usamos los nicaragüenses, pero lo descriptivo no puede separarse de lo normativo, sobre todo a partir de la segunda edición hemos tratado de incluir algunos criterios, por ejemplo guácimo: viene del náhuatl, cauh madera, xima, pulir, chimar. Se utiliza en construcciones no duraderas o para leña. Mariano Fiallos Gil la escribió con c, aunque un poeta luego empleó la s. El criterio normativo, es que el Rector Magnífico era una autoridad, en este caso, el lema queda con c.

Las pupusas

Subraya el académico que este diccionario no incluye sólo lo que ha nacido en Nicaragua, sino que acepta también las palabras que «hemos recibido de otros países, como pupusa, en su acepción de tortillas con chicharrones o frijoles». Hace muchos años se ocupó el término para referirse a una especie de pico, pero era una palabra prestada. Originalmente, en Nicaragua se contaba tal expresión para remitirnos a la pupusa salvadoreña. «Sin embargo, la dejamos de usar, —dice el profesor Arellano—, hasta que en los años 80 del siglo XX, al ingresar familias salvadoreñas a Nicaragua, y colocar sus negocios, la pupusa recuperó su antigua acepción».

Entre los lemas que debutan se encuentran: Tatachú, apelativo de Jesucristo; sampajagua, dicho de alguien que es metiche; calabacear, rechazo de la mujer al hombre que la corteja.

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: