Noticias del español

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| Magí Camps
La Vanguardia, España
Lunes, 26 de octubre del 2009

UN MILLÓN DE AMIGOS (FALSOS)

Los buses de Barcelona explican que un gato parece un pastel francés ('gâteau') pero es un 'chat'.


Decía la semana pasada en esta sección que la amistad había sufrido una triste devaluación. Cuál no ha sido mi sorpresa cuando amigos, conocidos, saludados y también algunos lectores han apostillado una carencia: echaron en falta los amigos de las redes sociales. Y llevan razón. Internet se ha llenado de amigos virtuales: «Tengo mil amigos en el Facebook», dicen los que presumen de lo que carecen. Son amigos que muchas veces apenas conocemos o que habíamos dejado en el pasado y no teníamos intención alguna de revisitar. ¿Quién no ha recibido un correo en el que alguien desconocido nos quiere añadir como amigo? El problema es que la mayoría de las veces a los que así llamamos no son amigos de verdad, son falsos.

En lingüística, los falsos amigos son aquellas palabras de idiomas distintos cuya forma se asemeja pero cuyo significado difiere considerablemente. Y son las que pueden echar a perder el trabajo de toda una traducción. La canalla catalana (los críos) no tiene nada que ver con el canalla castellano. Tampoco el beso vasco (brazo), el año gallego (cordero), la estufa portuguesa (invernadero), el Konkurs alemán (quiebra), la prima neerlandesa (estupendo), el putus latino (muchacho), el asylum inglés (manicomio), el équipage francés (tripulación) o la gamba italiana (pierna), por poner unos ejemplos.

Ahora la Universitat de Barcelona publicita sus cursos de español para extranjeros justamente recurriendo a los falsos amigos. La campaña de la agencia Base, en los autobuses y el metro de Barcelona entre otros, destaca tres palabras en una misma gama de color que decrece en intensidad. El primer vocablo está en castellano y le sigue el que se asemeja formalmente en la lengua extranjera que se publicita (el falso amigo) para acabar con la palabra correcta que le corresponde en esa lengua. A se parece a B pero en realidad es C.

Así, el burro castellano que tiene como falso amigo el burro italiano (mantequilla) acaba la terna con la palabra asino, que es el cuadrúpedo solípedo expresado en la lengua transalpina. En el caso del francés, los publicistas recurren al gato, que se asemeja al gâteau (pastel), pero que es un chat (el felino expresado en la lengua de los vecinos del norte). Y en inglés, la embarazada española que se podría confundir con embarrassed (avergonzada) en realidad significa pregnant. Tan ingeniosa campaña bien merece tener éxito / exit (salida) / success.

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