Noticias del español

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| Lucila Castro
LA NACION (Argentina)
Lunes, 21 de agosto del 2006

UN LENGUAJE NO TAN CORROMPIDO

«Mucha gente cuela corrompido por corrupto, que creo lo correcto. ¿O la Academia ya convalidó ambos vocablos? Quizá coincida conmigo en que sería útil para sus lectores gastar un párrafo en comentar el uso creciente del disonante modo corrompido, que ha empleado, entre tantos, Mario Vargas Llosa no hace mucho en LA NACION», escribe desde Salta Luciano Tanto.


Y Fernando Ricciardini plantea una duda sobre un caso parecido: "¿Se encuentra registrada e incorporada la palabra imprimido? ¿Se reconoce como un uso correcto?».

Si buscamos en el diccionario las palabras corrompido e imprimido , no las vamos a encontrar. No las vamos a encontrar como tampoco vamos a encontrar odiado, temido o exprimido. No las vamos a encontrar como tampoco vamos a encontrar amamos, supiera o venid. No las vamos a encontrar porque en los diccionarios de la lengua española los verbos se registran por los infinitivos. Pero esto no significa que las restantes formas del paradigma no existan o sean incorrectas.

Las formas corrompido e imprimido son los participios de corromper e imprimir , respectivamente. Son formas regulares y, aunque pertenecen a verbos de origen latino (de corrumpere e imprimere, esdrújulos los dos), no vienen del latín, sino que han sido construidas en español según las reglas de la flexión española. Por lo dicho más arriba, estas formas no figuran en los diccionarios como entradas independientes, pero existen.

Además, existen en español las formas corrupto e impreso, que provienen de los participios perfectos pasivos latinos corruptus e impressus. Estas formas sí figuran en los diccionarios españoles, pero no porque sean participios. De hecho, corrupto no funciona nunca como participio.

Los participios y antiguos participios se registran en los diccionarios como entradas independientes solo si tienen además otros usos, si se usan como adjetivos con significado o régimen diferente del del participio, o como sustantivos. Por ejemplo, amado es el participio del verbo amar, pero este hecho no lo califica para figurar como entrada independiente en el diccionario; sin embargo, figura, pero como sustantivo, porque se usa también en el sentido de 'persona amada' . Otro ejemplo: subido es el participio de subir, pero en el diccionario no entra por ser participio sino porque también es adjetivo, como cuando se habla de un color subido.

Los casos de corrupto e impreso son parecidos pero no idénticos. Impreso puede ser participio. El verbo imprimir tiene dos participios, imprimido e impreso, que alternan en todos los casos: se puede decir que han imprimido el libro o que lo han impreso, que el libro fue imprimido o que fue impreso. Pero además impreso se usa como sustantivo, en el sentido de 'libro, folleto u hoja impresos', y es este uso como sustantivo, no su uso como participio, el que lo califica para figurar como entrada independiente en los diccionarios.

Corrupto, en cambio, aunque también proviene de un antiguo participio, no se usa nunca como participio: no se puede decir que *han corrupto a ese hombre, sino que lo han corrompido, ni que *ese hombre ha sido corrupto por otro, sino que ha sido corrompido. Figura en el diccionario como entrada independiente porque es adjetivo o sustantivo, en el sentido de (el) que se deja o se ha dejado corromper : un hombre corrupto o un corrupto. Pero, si bien es cierto que el adjetivo corrupto no puede usarse como participio, esto no quiere decir que el participio corrompido no pueda usarse como adjetivo: todos los participios pasivos son adjetivos verbales, de modo que es tan correcto decir un hombre corrupto como un hombre corrompido.

El Tempe argentino

«La historia que está publicando LA NACION probablemente tenga un último fascículo con la fe de erratas y aclaraciones que merece —escribe el ingeniero Jorge A Samitier—. En el fascículo 34, página 402, se menciona a Marcos Sastre como autor de El Temple argentino. Lamentablemente demasiada gente no encuentra nada extraño en ese título. Si lo considera oportuno, mucho mejor que yo podrá comentar con qué compara nuestro Delta el autor.

«De tiempos no muy lejanos tengo a la vista una edición de El Tempe argentino, en la que se lee: "Adoptado como libro de premio y de lectura por el gobierno de Buenos Aires. Nuevamente aprobado por el Consejo Nacional de Educación"», concluye.

El error que señala Samitier es muy frecuente, pero la obra de Marcos Sastre sobre el Delta no tiene relación alguna con los caballeros templarios. El título del libro es El Tempe argentino y hace referencia al valle de Tesalia de ese nombre. El Tempe, recorrido por el Peneo en su curso inferior, era considerado por los antiguos uno de los lugares favoritos de Apolo, de donde se decía que había tomado el laurel que llevó a Delfos. Celebrado por los poetas, su nombre se dio a otros valles de belleza comparable y en esa tradición se inscribió Sastre cuando compuso el elogio del delta del Paraná.

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