Noticias del español

| | | | |

| Jacques Antoine Delaure
noticias.iruya.com, Argentina
Domingo, 25 de octubre del 2009

UN JUEZ DE SALTA PODRÍA SER DESTITUIDO POR UN TÚBOSE

Dice el ingenio popular que cuando un ujier de los tribunales le dijo recientemente al juez número 1 del Trabajo de Salta, don Carlos A. Herrera, «Doctor, la Academia acaba de aceptar como correcta la expresión túbose», el magistrado pegó un brinco de alegría y respondió eufórico: «¡Vamos Racing, todavía!».


Lo que ni el ujier ni el magistrado saben es que la expresión túbose pertenece al castellano antiguo, de modo que su inclusión en sentencias judiciales salteñas que, a menudo, se remontan, para autojustificarse, al Código de Hammurabi, no parece un síntoma de incultura jurídica.

En el libro de defuntos da parroquia de Santa María de Reboreda, que se conserva el el «Arquivo diocesano», se puede leer lo siguiente: «En veinte y ocho de abril de mil ochocientos treinta: En la Yglesia Parroquial de esta feligresía de Santa María de Reboreda, se celebraron las exequias de entierro, mes y cabo de año por el Alma del Cavallero Dn. Ygnacio Manuel Pereyra, Patrono de este Beneficio, y vecino de la misma parroquia (…), y todo con asistencia de la comunidad del convento de Canedo, y los párrocos y sacerdotes de la circunferencia habiéndose observado al mismo tiempo las circunstancias debidas, como caveza del Batallón, túbose en esta parroquia y su Yglesia Nobenario con asistencia de once señores sacerdotes, y a las tres vigilias expresadas asistieron toda la comunidad de San Antonio de Agrelo y cinquenta sacerdotes seculares (…).

Si bien en el 1830 la escritura en español era más evolucionada de lo que muestra el párrafo transcrito, es bastante conocido el hecho de que en Galicia el castellano evolucionó más lentamente.

Pero hay cosas más llamativas. Por ejemplo, en el libro Bosquejo histórico de los principales acontecimientos de la Revolución Francesa, volumen 1, escrito por Jacques Antoine Delaure, se pueden leer las líneas siguientes: «Túbose la imprudencia de dar principios á estos preparativos (20 de junio de 1789)antes de haberlo participado a la asamblea nacional».

En el tomo 9 del año 1955 de la Revista de Obras Públicas de España, en un artículo titulado «Puente de vigas tubulares», que parece el título de una canción aún no escrita entre Paul Simon y Jean Michel Jarre, pero que en realidad ha sido escrito por William Fairbairn, se dice lo siguiente: «Túbose gran cuidado de observar si las vigas paralelas tenian alguna tendencia á aproximarse la una á la otra con el peso que obraba en ellas, pero no se notó indicio alguno de tal cambio de forma». Obsérvese que el túbose ha sido empleado aquí en un contexto «tubular», lo que lo hace aun más llamativo.

En el libro Vida admirable de Santa Rosa de Lima se lee: «Túbose como cosa averiguada, que aun el hablar la causaba grandes dolores, efecto de estar encogidos los nervios por la fuerza del dolor».

Y hay más. En la página 219 del libro de Günter Böhm Historia de los judíos en Chile, podemos ver el empleo de la polémica forma verbal en un contexto jurídico: «Diego Núñez de Silva portugués (padre del dicho Diego de Silva) de casta y generación de judíos, natural de Lisboa, de edad de 55 años, preso por judío, con secuestro de bienes, túbose con él la primera audiencia en 4 de mayo de 1601, está su causa conclusa, definitivamente, y votado, a reconciliación».

El más emotivo de estos hallazgos, es un libro editado en Barcelona, en 1837, por la imprenta de Ignacio Oliveres y cuyo autor es Lucio Apuleyo, el escritor romano más importante del siglo II, nacido en el norte de África. Apuleyo escribió en latín hacia el año 180 de Nuestro Señor su libro más famoso, llamado El Asno de Oro, que narra la historia de un joven que es víctima de un hechizo fallido que lo transforma en asno, y que, sin perder sus facultades intelectuales —salvo el lenguaje—, pasa por varios amos y diversas aventuras. En uno de los párrafos de su edición en español, correspondiente al libro citado, se puede leer: «Túbose en consideración su querella, y en consecuencia fui declarado convicto de asesinato contra tres ciudadanos».

Comprobado como está, que el famoso túbose, por el que se acusa a un magistrado de «mal desempeño de su cargo», forma parte (o ha formado) del idioma español, y no precisamente del habla vulgar sino de la culta, y si bien su uso ya ha sido dejado de lado, no parece razonable que un fiscal o un tribunal se rasguen las vestiduras porque un abogado o un juez escriban túbose. Máxime cuando nuestros jueces y abogados, para hacer su trabajo, suelen recurrir a otras antigüedades más peligrosas que las lingüísticas como lo son las jurídicas. Todavía es posible leer en escritos judiciales y en sentencias frases del tipo: «Como dijo el sabio maestro Borda…», como si en la glosa superficial de aquel ilustre profesor se hubiera alcanzado el cielo teórico de nuestras instituciones de Derecho Civil.

Quien pretenda sacar las cosas de contexto por un túbose o por cientos de ellos, mal o bien empleados, se expone a compartir con los sospechados el título (dudosamente apetecido) de Asno de Oro.

Ya hay un candidato firme a este título.

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: