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| Eugenio Cabezas (SUR.es)

Un diccionario para no decir ‘boludeces’

Un argentino afincado en Nerja recopila en un libro la traducción al castellano de dos mil términos propios de su país, así como direcciones y consejos útiles para esta colonia.

 

«¡Eh, boludo, dejen de hueviar y de decir boludeces y paren ya en la nafta!». La frase, aunque parezca escrita en castellano, dificilmente pueda ser entendida por un compatriota y sólo es comprensible para los nacidos en Argentina. Y es que este país tiene, como ocurre en todos los territorios donde se habla el español, sus pecualiaridades lingüísticas. El dialecto argentino conjuga vocablos del gauchesco —el idioma que usaban los indios gauchos de la pampa—, del lunfardo —originario de la capital, Buenos Aires—, así como un buen número de la llamada jerga popular.

Un vecino de Nerja, hijo de emigrantes malagueños a Argentina en los años cuarenta, Óscar Sánchez, ha recopilado durante los 22 años que lleva residiendo en la localidad del Balcón de Europa todas esas palabras que usaba de pequeño, y las que han traído las sucesivas remesas de compatriotas que han llegando hasta la comarca.

«Son mis palabras olvidadas, aparcadas o estacionadas. Empecé apuntándolas en una hoja en blanco, después completé un cuaderno y desde hace ya unos años las tenía en un archivo del ordenador, para que me las ordenase por orden alfabético», explica.

Este trabajo ha visto ahora la luz, bajo el título Diccionario argentino-español, la obra se ha publicado gracias a la colaboración de un buen número de amigos y compatriotas de Óscar Sánchez, que desde 1992 tienen creada la Casa Argentina de Nerja, la primera de las siete asociaciones de este tipo que hoy día existen en la provincia y que él preside desde el 2000.

Curiosidad

«Es una obra que puede resultar útil para los que llegan, para mis paisanos, para los argentinos que tengan pensado viajar o regresar a la madre patria, para los que llevan mucho tiempo aquí y, en general, para todas aquellas personas que sientan curiosidad por los términos usados por los argentinos», explica Sánchez.

Pero, ¿qué quiere decir la frase «¡Eh, boludo, dejen de hueviar y de decir boludeces y paren ya en la nafta?». La traduce, entre risas, el autor de este peculiar diccionario, que recopila 2.000 términos como estos. «Sería algo así como, oye chico, que tienes pocas luces, deja de fastidiar y para ya (el coche) en la gasolinera», apunta Sánchez, quien destaca que la última gran remesa de argentinos en España se produjo justamente con el cambio de siglo, entre 1999 y el 2001, coincidiendo con el llamado ‘corralito argentino’.

«Aquí en Nerja se han marchado en los últimos meses unos 150 paisanos, por la crisis y por la falta de trabajo. Aunque todavía somos unos 1.000 argentinos en Nerja», comenta el autor de este peculiar diccionario, quien explica que las cifras oficiales de argentinos en España varían considerablemente según el organismo oficial que las proporcione. Así, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), hay más de 96.000, una cantidad que se eleva hasta los 150.000 según la Embajada de Argentina. El motivo de la diferencia está en que los hijos de españoles nacidos allí tienen la doble nacionalidad y la Administración española los inscribe solo como españoles.

«Somos muy parecidos en costumbres y en la forma de ser, aunque también tenemos nuestras diferencias», explica Sánchez. «A vos no os gusta el mate, que no es una bebida. Bueno sí, en Argentina nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse», añade Sánchez, quien detalla que en su obra, además de los 2.000 vocablos argentinos, con su correspondiente traducción al español, puede encontrarse también un análisis de cómo son y cómo viven los argentinos en España y una serie de direcciones útiles y consejos para los compatriotas que llegan por primera vez a España para vivir.

ALGUNOS VOCABLOS

Abrochadora: Grapadora.

Acomodo: Enchufe.

Acoplado: Trailer.

Agarrar: Coger.

Ají ‘puta parió’: Guindilla.

Banana: Plátano.

Barra: Pandilla de amigos.

Bañadera: Bañera.

Bicho de luz: Luciérnaga.

Billetera: Cartera.

Boludeces: Tonterías.

Buzo: Sudadera.

Cagar a pedos: Echar la bulla.

Calzas: Mallas.

Camote: Boniato.

Chau: Adiós.

Cheta/o: Pija/o.

Chusmear: Cotillear.

Clericó: Macedonia con licor.

Consorcio: Comunidad de vecinos.

Damajuana: Garrafa.

Departamento grande: Piso.

Durazno: Melocotón.

Errar: Fallar.

Escardillo: Azada.

Falopero: Porreta.

Faso: Cigarro.

Gamba: Pierna.

Grapa: Aguardiente.

Guardavidas: Socorrista.

Hacer pinta: Impresionar.

Heladera: Nevera.

Hueviar: Fastidiar.

Internado: Ingresado.

Juego de living: Tresillo.

Ludo: Parchís.

Maní: Cacahuete.

Nene: Niño.

Omelet: Tortilla francesa.

Opa: Tonto.

Orto: Culo.

Patotero: Gamberro.

Pelela: Escupidera.

Pelotudo: Gilipollas.

Penal: Penalti.

Pendeja: Muchacha.

Sulky: Coche de un caballo.

Valde: Cubo.

Zapear: Vigilar.

Zonzo: Bobo.

Zorrino: Mofeta.

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