Noticias del español

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| Luz Nereida Pérez
Claridad, Puerto Rico
Jueves, 20 de agosto del 2009

UN DÍA DE RADIO

Unas horas dedicadas a la radio boricua bastan para encontrar material suficiente para este espacio sobre los usos propios y correctos de nuestra lengua española. Veamos algunos ejemplos de ello.


Desinfectante de manos

Según los memorandos del propio Departamento de Educación, resulta que no existe el desinfectante de manos, sino el hand sanitizer. Si es que el Departamento cree que la gente se orientaría mejor al leer el concepto en inglés, ya que es lo que se leerá en la etiqueta del producto, ¿por qué no escribir: desinfectante de manos (hand sanitizer)? De este modo se aprovecha para educar —aun cuando las cartas y memorandos no tienen función docente—. Es preciso recordar que tratándose del Departamento de Educación, hay unas apariencias y una imagen que ha de cuidarse en todo momento por lo que no debe escribirse a la carrera y sin ponderar lo que se hace. Cuando los locutores o reporteros den noticias sobre este asunto, deben recordar que ¡Aquí se habla español! y pueden limitarse a decir desinfectante de manos o a mencionar el término en español de primera intención y luego su equivalencia en inglés, como hemos sugerido en el caso de la redacción del mentado Departamento (o lo que queda de él).

Equivoquémonos

Por otro lado, ahora se trata del nombre dado a un programa muy orientador para los ciudadanos y ciudadanas en torno a eso que es nuestra responsabilidad individual, cuidar para preservar la vida. Sin aludir directamente al título específico, nos limitamos a citarles de La gramática descomplicada por el lingüista, vicepresidente primero de la Fundación del Español Urgente y presidente de la Agencia Efe de Noticias, Álex Grijelmo. Ellos sabrán quiénes son, se pondrán el sayo y esperamos que corrijan. En la página 175 de la citada y excelente obra de Grijelmo, se indica: «En ocasiones, la adición del pronombre al verbo ocasiona la pérdida de la última -s en la primera persona del plural: Equivoquémonos (se forma sobre nos equivoquemos, así que ha suprimido la -s de equivoquemos: 'equivoquémosnos' se convierte en equivoquémo-nos)». [El énfasis en la cita es nuestro.] Clara y sencilla la explicación, ¿no? Por algo la obra lleva en su título el adjetivo 'descomplicada'. Y a los tituladores del programa les recordamos que no es lo mismo «fisno» que fino…

Inminente y eminente

Ahora vamos al analista político, grabado en una propaganda de estación radial (al parecer el pecado lingüístico es compartido entre el analista que lo dijo y quien escogió el segmento). En el corte, tomado de expresiones espontáneas del programa de análisis, se dice que alguien es «inminentemente» y luego se cita una cualidad del Tal aludido. Presumimos que se confundió lo inminente con lo eminente. Lo inminente -del latín imminere, 'amenazar'- es lo que nos amenaza o lo que está por suceder y, por ello, es palabra que escuchamos hasta la saciedad en la época de huracanes, por parte de los meteorólogos, reales o aficionados, cuando ya tenemos al fenómeno casi encima del país. Cualificamos como eminente —del latín eminems, 'elevado, prominente'— a lo que se destaca, a quien tiene grandes méritos. Cuando se usa como adverbio –eminentemente-, equivale a fundamentalmente o principalmente. Nos quedamos, pues, con la duda ante el segmento citado: ¿es que se trata de una persona amenazante o, por el contrario, de alguien con grandes méritos?

Uso del «so» del inglés

Otra expresión chocante y frecuente entre entrevistados, analistas políticos y radioescuchas con acceso a las ondas radiales es el uso de la expresión inglesa so en lugar de «por eso», entre otras expresiones. En ocasión en que dedicamos una columna a este tema hace varios años, la que titulamos So copiones, nos habíamos percatado de la presencia de este mal uso primordialmente en el habla cotidiana de adolescentes. En cambio, hoy el empleo de un so del inglés en lugar de por eso, por tanto, entonces, así, de este modo, de modo que, de esa manera… ha proliferado como epidemia y se oye en boca de funcionarios, abogados, comentaristas de noticias, etc., de quienes se espera un poquito más de conciencia lingüística. Decíamos, en el escrito de entonces, que so es preposición española equivalente a 'bajo', por lo que se usa en frases tales como so pena, so color, so pretexto… (Merecen recordarse también, a modo de ejemplo, los versos del poeta español Antonio Machado: Y, so el arco de mi cejo/ dos ojos de un ver lejano…) También, en el lenguaje coloquial suele emplearse en expresiones exclamativas antes de un nombre o un adjetivo, como cuando se dice so idiota, so bandido, so zángano… De igual modo, en el lenguaje campesino hispánico, es expresión de uso común, alargando indefinidamente la vocal, para detener a las bestias. En el contexto boricua, Gabriel Vicente Maura señala que es voz para ordenar que las personas hagan silencio, lo cual acoge igualmente Augusto Malaret, quien además indica que es también expresión utilizada para ahuyentar aves, todo lo cual se reafirma en el Tesoro lexicográfico del español de Puerto Rico.

Y ni qué decir del «está siendo investigado» en lugar de es investigado o está bajo investigación; el «en base a» en lugar de basado en, con base en, a base de, de acuerdo con o según. ¿Y los «estábanos», «íbanos» y «veníanos»? Alcaldes, por favor…

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