Noticias del español

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| Enrique R. Soriano Valencia
correo-gto.com.mx, México
Jueves, 24 de junio del 2010

UN ADIÓS MÁS…

Don Carlos Monsiváis Aceves falleció el pasado 19 de junio. Es un lugar común decir que deja un enorme hueco en el mundo de las letras de nuestro país… Lo es, pero no deja de ser cierto. Hago mías las palabras de Elena Poniatowska, en Bellas Artes frente a su féretro: «¿Qué vamos a hacer sin ti, Monsi?».


Carlos Monsiváis no era hombre de medias tintas: se le amaba o se le odiaba. Su postura política le hizo enemigo natural de la derecha. Pero la izquierda más de una ocasión le dio la espalda, pues lo mismo arremetía contra la falta de congruencia de sus militantes con sus postulados. La política buscaba guardar distancia de sus mandobles.

Ha habido grandes maestros de las letras en nuestro país. Su amigo de toda la vida, Sergio Pitol, es uno de ellos. Además del contenido, si algo caracteriza a los textos de Monsiváis es la forma magistral de usar el idioma español. Su habilidad para decir mucho en pocas palabras es impecable e incomparable. Sabía usar el vocablo preciso, colocarlo adecuadamente en el mejor lugar de la oración y estructurar finamente sus argumentos. Ninguna palabra está de más en sus escritos. Los párrafos, las oraciones y las palabras en su decir, guardan equilibrio, ritmo (sin ser poesía) temperamento y contenido sustancial.

Ese uso de gran maestro le dio la oportunidad de ironizar, hacer las críticas más corrosivas y dejar claro su posición política del lado de las causas populares. Su habilidad no era producto de la casualidad: leía y discutía con idéntica intensidad. Es decir, la información incorporada al conocimiento, puesta en práctica en la argumentación y reflexión. Las charlas –el encuentro con otras mentes–, siempre fueron respetuosas, pero salpicadas de un gran sentido del humor.

La construcción de sus argumentos y las voces usadas guardaron siempre el perfecto equilibrio de lo académico y lo público. Amalgamó el habla nacional y la corrección lingüista; el significado de diccionario y la acepción popular.

Cristina Pacheco dice que la característica singular de Monsiváis era su risa. La risa siempre ha acompañado al intelectual fino. Pero no es casualidad. Quien entiende la realidad, también puede ver el contrasentido, lo absurdo o la falta de lógica en lo político y social. Natural, entonces, que fuera tan corrosivo como implacable. Todavía suena en mí su voz y palabras cuando en los primeros años de una pasada administración federal, los autoelogios estaban en su apogeo: «Ahora resulta que gracias a ellos, hasta las pirámides han crecido».

¿Qué será de nosotros sin los que han amado, cuidado, respetado y fortalecido el español de México, como don Eulalio Ferrer (fallecido el 25 de marzo de 2009), don Carlos Montemayor (finado el 25 de febrero de 2010) y ahora Carlos Monsiváis (19 de junio de 2010)?

Lo que debemos hacer es construir tomando como base sus aportaciones. Ello no sólo es honrar su memoria. También significa avanzar a partir de su legado intelectual. Estos son los hombros sobre los que debemos cabalgar.

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