Noticias del español

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Neftalí Hernández Zetina

Sexenio.com (México)

Miércoles, 26 de septiembre del 2012

 

TWITTER, LA RAE Y LA COMPRA DE ESPEJITOS


Por más que nos guste nuestro idioma, lo cierto es que a veces pareciera que ese afán «modernizador» que le quieren dar sólo da al traste con su verdadera identidad. Creemos que todo tiene un límite y una razón por la cual no llegar a él, aún cuando suene «derrotista», la verdad es que todo, pero todo, todo, tiene un lugar donde no caer, ni por error, a riesgo de perder parte de su naturaleza.  


La Real Academia Española «legaliza» el término «tuitear» y sus derivados, anunciándoles la inclusión en el próximo diccionario en 2014, y considero que tal acción es una sinrazón, casi, casi, una patada de ahogado que el idioma español no necesita. Expliquemos porque. Es evidente que la tecnología y el concepto de «redes sociales» en la web está hasta en sopa, al grado de crear nuevas expresiones lingüísticas para simplificar las referencias; sin embargo, todas esas ideas vienen del mundo anglosajón y por ende de la lengua inglesa, por lo cual los verbos y sustantivos que crean están enfocados a esas sociedad y sus naturales formas de ser, hablar y escribir. 

Cuando las expresiones de una sociedad lingüística pasan a otra, creo que se pierde la naturalidad de su existencia, convirtiéndose en conceptos forzados, extraños no por el uso, sino por su origen. Y ese en esto donde vemos que choca terriblemente el «tuitear» como un verbo de pleno derecho en el idioma español: su empleo, por más que esté «generalizado» por los usuarios —cosa que no tiene ni diez años—, su inclusión en la lengua nos vuelve faltos de imaginación para usar, defender y renovar nuestras propias expresiones lingüísticas. 

Al admitir términos como «tuitear», la RAE abre la puerta a una horda de jóvenes iletrados que, ante una autoridad que les hace la vida más fácil, ahora tienen carta abierta para usar verbos inventados en su cotidianidad. Al paso, «facebookear», «instagramear», «pinear», «whatsapear», «chekear» y demás fauna, podrían ser fácilmente incluidos en el diccionario castellano, aduciendo argumento como facilidad o y usos propios de la red. Sobre este tenor, la RAE parece empeñada en acabar con la identidad del idioma español, sobre todo si sumamos sus hechos del 2010, al eliminar los acentos en palabras como «sólo», en adjetivos demostrativos y otras víctimas. Ya sólo están a un paso de hacerle segunda a Gabriel García Márquez, y acabar con toda la acentuación en el español, sólo por «comodidad» de una generación que jamás le dedicó tiempo a aprender su propio idioma.

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