Noticias del español

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Magí Camps

www.lavanguardia.es

Lunes, 11 de abril del 2011

TURISTAS EN «BUSINESS»


El europarlamentario no quiere volar en turista no fuera caso que lo confundieran con uno.


Los europarlamentarios han protagonizado la noticia impertinente de la semana con su negativa a volar en clase turista. Empleo el adjetivo impertinente para etiquetar aquella noticia que destaca por su singularidad y que suele ir asociada a inoportuna, al mítico “ara no toca” de Pujol, o al “con qué me sales tú ahora” de la conversación cotidiana. Pero para que sea catalogada de noticia impertinente necesita otro ingrediente imprescindible: que al momento se meta en todas las conversaciones de bar. Es la noticia que, por su capacidad de tocar las narices al personal, consigue robar el protagonismo al fútbol, aunque sólo sea por unos minutos. 

Lingüísticamente, la clase turista no tiene problema, pero la business, sí. Por ello la Fundéu aconseja que, para evitar el anglicismo, se llame clase preferente, clase ejecutiva o primera clase, y del hub, centro de operaciones, centro de conexión o centro de distribución de tráfico aéreo. Hay quien propone eje aéreo, porque refleja mejor el significado: un aeropuerto de referencia que distribuye el tráfico internacional de una región. Pero eso son palabras mayores, debates estatales entre capitales centralistas y ciudades cosmopolitas que aspiran a consolidar su estatus internacional pese a quien pese. 

Volviendo a la noticia impertinente de la semana, actitudes como la citada se repiten como el pepino entre la clase política. Y el ciudadano no puede evitar que el estallido primaveral inunde su vocabulario y considere que los eurodiputados se han metido en un berenjenal: habría que mandarlos a freír espárragos y darles unas merecidas calabazas. Quieren estar en el ajo más frescos que una lechuga –y no más lacios que una acelga– para que nadie les insulte llamándoles sandios, cebollinos, ciruelos o moniatos y los considere unos vainas. Claro que si no queremos bajar del burro para seguir hablando en inglés, podemos insultar en la lengua del imperio (británico) con ingredientes similares: nut, pea-brain, weed, pumpkin-head. Y aun en francés: tête de chou

Pero lo mejor es acometer toda esta verdura primaveral con la mejor predisposición. Porque la realidad es que, a juzgar por las imágenes desoladoras de hemiciclos semivacíos (sea el Parlamento Europeo, el de Bélgica –cuyas imágenes se han visto estos días–, el español o el catalán), si los europarlamentarios accedieran a viajar en clase turista, les podríamos recriminar, con todas las de la ley, que no van a Estrasburgo a trabajar, sino a hacer el turista. La expresión clase turista, pues, tampoco acaba de funcionar del todo.

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