Noticias del español

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| María Plasencia
www.laopinion.es, Tenerife, Canarias, España
Lunes, 28 de septiembre del 2009

TEACHER, PROFESSEUR, PROFESSOR, INSEGNANTE

Hay 18 millones de estudiantes de español en el mundo y en unos años el 10 % de la población hablará lo que se ha venido a denominar como el idioma del Quijote. Precisamente, el «padre» de este personaje da nombre al organismo del que surge buena parte del interés por este idioma y que ahora convierte a su docencia en una profesión de futuro, si no de presente.


Solo el chino mandarín supera al castellano en población parlante y tan solo el inglés presume de tener más personas empeñadas en aprenderlo. Estas estimaciones son suficientes para entender que el español sea un idioma en auge, en expansión en todo el mundo y que va generando cada vez más interés en países alejados geográficamente, tales como Polonia o Japón. A ello se suma que el aprendizaje de idiomas se hace cada vez más imprescindible, necesidad avalada por la propia Unión Europea que aboga por que en los sistemas educativos impere el sistema de 2 + 1.

Esta predilección internacional supone todo un mercado de oportunidades en muchos sectores entre los que también se encuentra la docencia, por lo que enseñar español a extranjeros puede convertirse en una salida profesional diferente para filólogos y maestros. Pero no es lo mismo instruir a un nativo en las normas del español que intentar que un extranjero comprenda y hable correctamente el idioma. De ahí surge la importancia de la formación específica para enseñantes de español para extranjeros, una oferta formativa que en el caso de Canarias viene de la mano de la Universidad de La Laguna (ULL).

La institución académica ha retomado este año la edición del Máster en Enseñanza del Español como Lengua Extranjera, dirigido por el catedrático de la ULL Gonzalo Ortega y que se desarrollará entre el 30 de octubre del 2009 y junio del 2011. Con el plazo de preinscripción aún abierto (por ejemplo a través del correo [email protected]), esta titulación pretende ofrecer formación específica par impartir clases de español a foráneos, tanto en el territorio nacional a través de las escuelas y servicios de idiomas como en el propio extranjero.

Inmigrantes, turistas, niños extranjeros escolarizados en Canarias… muchas son las opciones de alumnado posible para el docente que culmine este máster, «pero el abanico es mucho más amplio en el exterior», explica Gonzalo Ortega, quien añade que «si el alumno decida durante un tiempo irse al extranjero las posibilidades son mucho mayores». A ello se suma, según el secretario académico del máster, Humberto Hernández, «el español es cada vez más segunda lengua los centros escolares de muchísimos países».

Los responsables de este título universitario insisten en la importancia de la especificidad de los conocimientos, sobre todo metodológicos que se imparten en el máster, porque «es totalmente diferente enseñar a un extranjero que a un nativo». «Cuando se le enseña a un niño ya conoce el idioma pero el extranjero parte de cero», reitera Ortega, para el que la mejor manera de enseñar español «sería a partir de las especificidades de la lengua materna». Hay que tener en cuenta muchísimos aspectos: el alfabeto no siempre es el mismo, ni la fonología y mucho menos las normas gramaticales. «No es lo mismo enseñar a un persona que use los artículos en su lengua materna que a alguien cuyo idioma no los emplee», argumenta el director del máster quien añade que las normas del español que más cuestan, en general, a los extranjeros que intentan aprender castellano es el uso del modo verbal subjuntivo, la dualidad del ser y estar, las preposiciones «y sobre todo la inmensa cantidad de tiempos de pasado de los verbos». A ello se suma que la fonología española incluye sonidos desconocidos para la mayor parte de los extranjeros: la zeta, la jota o la eñe, por citar sólo algún ejemplo.

«Teóricamente a los que menos les cuesta aprender es a los que comparte una lengua del mismo tronco latino» comenta el director del máster pero matiza que «a veces es un perjuicio porque la persona puede interiorizar que su idioma es similar y no se esfuerza en aprender las particularidades, mientras que una persona que hable un idioma que no comparta nada con el castellano no comete errores que provendrían de ese prejuicio». Todos estos aspectos hacen de la enseñanza del español para extranjeros una docencia diferente, y todos están recogidos en el máster.

Con acento canario

La modalidad del español que se aprende en el máster está más cerca de la canaria que de la peninsular. No es un capricho de los organizadores ni el resultado de un sentimiento nacionalista, sino que tiene una explicación tan simple como cuantitativa: es la modalidad más hablada en todo el mundo. Cuba, Puerto Rico y la mayor parte de los países de América del Sur comparten con Canarias especialmente la pronunciación por lo que «lo que tiene sentido es que el contenido de un máster de este tipo se centre en la modalidad del español más hablada en el mundo». Además, se debe tener en cuenta que, tal y como exigen los requisitos que ordenan estas titulaciones, al menos el 51 % de los docentes que lo impartan deben pertenecer a la propia universidad. Entre los requisitos también se incluye la necesidad de que el título sea autofinanciado, por lo que requiere un número mínimo de alumnos matriculados, en este caso cifrado en 32 y que pueden haber culminado Filología o la carrera de Magisterio.

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